viernes, 15 de diciembre de 2017

Clase idiota

            Siempre ha habido clases. Con mayor o menor poder adquisitivo, con más o menos facilidades en la vida, con más o menos esfuerzo para salir adelante… pero siempre hubo clases.  No obstante, hay una clase a la que cada vez pertenece más gente, donde cada vez hay más adeptos y más incondicionales. La de ser idiota. Idiotas por pensar que un hospital nuevo va a suponer una mejora en la sanidad o que va a generar riqueza; o con lo que lo defienda el Gobierno regional, vaya uno a saber. Desde luego, lo único que va a generar va a ser un edificio ruinoso y deshabitado en uno de los puntos más activos de Cuenca, ya que el Virgen de la Luz se encuentra al lado de la Universidad, el campo de fútbol (que esto es para echar de comer aparte), “las Pepas”, el Alcampo, etc. Otra ruina innecesaria más.

            Pero como en este país, lo único que premia es “haber hecho algo”, pues algo hay que hacer para pasar a la historia. Franco inauguraba pantanos. Y nosotros vamos a inaugurar un hospital que no necesitamos, que está peor situado para la sociedad conquense que el que ya tenemos, que no va a suponer una mejora en absoluto notable de la sanidad, que no va a disminuir las listas de espera, etc. Pero ahí está, un nuevo titular: el Gobierno de Page saca el nuevo hospital de Cuenca adelante; el proyecto continúa; Cuenca crece. Pues no… Todo lo que tenemos es un hospital allá, donde Cristo perdió el gorro y un nuevo edificio abandonado.


Artículo publicado el 15 de diciembre de 2017 en El Deporte Conquense

viernes, 24 de noviembre de 2017

#UCLMImprescindible

            Si no recuerdo mal, el año pasado o como mucho el anterior, la comunidad universitaria amaneció con el hagstag #UCLMImprescindible. Una frase que, lejos de reivindicativa, dice una verdad como un templo: la educación es imprescindible, y por ende, la Universidad también. No hay nada que objetar. No recuerdo manifestaciones, quejas institucionales, ni al Rector todos los días en los medios regionales pidiendo cuartos al Gobierno.
            Claro, no hubo nada de esto, porque no era un lema reivindicativo ni agresivo. Era un lema publicitario de la Universidad. Punto. Y ahora, la Institución académica lo está vendiendo como si fuese el lema reivindicativo que se utilizó durante el Gobierno de Cospedal. Y no, no es verdad. Durante el Gobierno de Cospedal, el Rector que hoy se queja de que 140 millones de euros son pocos para la Universidad, agradecía a la Dama manchega el esfuerzo del gobierno regional por sostener esta nuestra casa con la friolera de 35 millones y pico menos (entre 105,7 y 120 durante su Gobierno). Pero ahora va a haber que hacer recortes. Va a haber que echar a gente. Estos 140 millones nada tienen que ver con los 165 del año 2010. Y a hacer ruido. Ahora sí, #UCLMAmenazada.

            No voy a entrar a valorar si 140 millones de euros son pocos o muchos (solo sé que cuanto más se invierta en educación, y mejor lo gestionen sus instituciones –cosa que dudo, por otro lado-, mejor para el desarrollo de la región). Solo voy a decir, y así estoy convencido, que el #UCLMAmenazada más que una campaña por tratar de mejorar la educación en esta nuestra Comunidad, es una campaña política contra un partido determinado. Es decir, a día de hoy, una Institución educativa está trabajando por generar un rédito político, en lugar de trabajar por treinta y pico mil alumnos  inscritos en sus listas. Cuanto menos, está feo. Muy feo.


Artículo para El Deporte Conquense, el 24 de noviembre de 2017

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Estereotipos

Tras décadas observándonos, es normal que los alienígenas tengan un juicio hecho sobre nosotros. Prejuicio tal vez, porque no nos hemos tomado un café con ellos (aunque en mi opinión, uno se define por sus actos cuando cree que nadie lo mira). Lo que es seguro, es que estarían alucinados, y ahora que se cumplen 15 años de la catástrofe del Prestige, sería buen momento para que vinieran a decirnos qué opinan de nuestra forma de ser. Yo creo que dirían dos cosas. Primero, se preguntarían cómo se mantienen en los círculos de poder los que han demostrado en tan numerosas ocasiones una ineptitud congénita para la política.
Después, creo que dirían que somos gente muy diversa. Demasiado quizá. Que mientras los catalanes (perdón: sus gobernadores) se quejan porque pagan una miseria porcentual más que el resto de las regiones españolas, los gallegos (no sus gobernantes: los gallegos, y el resto de voluntariado nacional) limpian lodo con sus propias manos, con sudor y esfuerzo, y apagan fuegos a pisotones si es necesario. Y encima se preguntarían por qué narices somos tan permisivos con los primeros y tan estrictos con los segundos, así como con el resto de regiones cuyos gobernantes no tienen ínfulas megalomaníacas. O por qué dejamos que cada diez años los primeros se levanten pidiendo reconocer sus hechos diferenciales (es decir, que el resto reconozcamos que son mejores; porque temas como el idioma, el derecho civil, o el Estatuto, ya no son excusa) y los segundos siguen sudando por hacer de su tierra una tierra más fértil. O quizá, lo que opinan de nosotros son meros estereotipos.


Artículo publicado para El Deporte Conquense, el 15 de noviembre de 2017

martes, 7 de noviembre de 2017

Izquierda absurda

              Es muy difícil ser cuerdo, fundamentalmente porque es más fácil hacerse el loco. Era evidente que la Justicia belga no iba a condenar a prisión provisional a Carles Puigdemont; de lo contrario, sí que sería un régimen autoritario, pero de los de verdad. ¿Por qué lo iba a encarcelar? Se ha presentado voluntariamente en Bélgica, y voluntariamente ante la Justicia, les ha echado flores en todos los medios de comunicación, ha sido colaborador en su defensa y en su acusación, y desde Bélgica parece imposible la destrucción de unas pruebas que, en todo caso, se encontrarían en Cataluña. Prácticamente igual que Santi Vila en España, el ex conseller iluminado que “el Estado salva para que retome la situación en Cataluña”. Recuerdo que, si Rajoy fuera tan listo, no hubiera perdido tres elecciones seguidas.
            Pero la izquierda absurda (no radical, porque lo que aquí presento es una idea absurda, no radical) defenderá a capa y espada lo que el independentismo está defendiendo a capa y espada: que los ex consellers en España están en la cárcel, y Puigdemont en Bélgica está de café, porque España es una dictadura y Bélgica es una democracia avanzada. Y todos ven eso, lo que envuelve el regalo. Pero nadie ve que, en el fondo, cada uno tiene lo que se merece. Que Junqueras, como el resto de ex consellers de la Generalitat (excepto Santi Vila, que hizo lo que el resto debería de haber hecho), está en prisión porque no respondió al Ministerio Fiscal, ni al Juez, ni apenas a su abogado defensor; no juró la Constitución y no prometió no volver a delinquir.
            Por supuesto, el otro gran discurso es que ay, si se hubieran dado tanta prisa para la Gürtel y los Bárcenas. Seguramente, si se hubieran dado tanta prisa, la hubieran cagado en la captación de pruebas (además bien cagado), y ahora no se podría acusar a ninguno de los culpables. Porque hay que entender que es más fácil encausar a 10 o 15 tipos (sin muchas luces por lo que demuestran) por la comisión de varios delitos públicos a los que, además, se les han dado publicidad desde todas las instituciones catalanas; que desgranar toda una torre de corruptelas durante décadas donde participaban miles de personas, se beneficiaban otras miles, y pudrían paulatina pero ininterrumpidamente un partido político. Eso, para hacerlo bien, lleva su tiempo. Aunque nos moleste.
            Es normal que los políticos intenten engañar a la gente. “Somos presos políticos”, “estamos aquí injustificadamente”. Lo que no entiendo es cómo la gente se ha dejado engañar durante tanto tiempo, tan profundamente. Cómo ahora hay gente que defiende que en España hay que tener una República Federal a la alemana, ¡lo que yo defiendo sobre todas las cosas¡ Pero, sucede que a veces, la gente no sabe lo que dice. Sucede, que eso implicaría que por fin, Extremadura o Castilla–la Mancha, y Cataluña o País Vasco, tendrían exactamente (repito: exactamente) los mismos derechos y obligaciones… Porque Bremen y Baviera tienen las mismas competencias, potestades de decisión, poder, etc; y el primero tiene 550.000 habitantes y el segundo casi 13 millones. ¿Admitirían eso los catalanes? ¿Y los vascos? Nos engañan a diario y nosotros no hacemos más que tragar información, sin ni si quiera consultar la fuente, la veracidad, o al menos la absurdez de lo que nos cuentan.
            Aunque el verdadero problema está en que cada vez es más acusada la brecha social que están creando. Cada vez se está poniendo más en duda el sistema judicial español; que sin ser el mejor del mundo –o sí, vaya usted a saber- es un sistema judicial ecuánime y objetivo. Cada vez se están cargando más y más un país a causa de su xenofobia. Y esa xenofobia asquerosa, rancia y sin fundamento, se la están pegando al resto de la nación, sin que ni si quiera lo sepan.


Artículo para El Deporte Conquense, publicado el 8 de noviembre de 2017

jueves, 2 de noviembre de 2017

La tiranía de los muertos

            Creemos que no, pero en verdad el catalanismo ha ganado una batalla muy importante; tan grande, que puede declinar la balanza de la guerra entera (haciendo una analogía, por desgracia, cada vez menos esperpéntica). Cada vez que sale un policía zurrando a un pobre manifestante, hemos perdido una batalla. Cada vez que sale Junqueras, Rufián o Puigdemont (de quienes me guardo mi opinión personal) diciendo que el poble de Cataluña está siendo constantemente atacado, que su autogobierno está amenazado, y que el Tribunal Constitucional no hace más que putearles, hemos perdido otra batalla. Cada vez que salen diciendo que la Constitución está votada por muertos que ya nada tienen que ver en el siglo XXI, hemos perdido una batalla.
            Y hemos perdido una batalla porque, además de que –parte de- su poble se lo cree sin rechistar, y asiente como oveja que va al acantilado, nosotros callamos y somos cómplices de sus mentiras. Y somos cómplices por no poner una foto de qué estaba haciendo el manifestante independentista antes de ser tomada la foto donde se le zurra (quiero recordar las cargas policiales en las manifestaciones por la sanidad y la educación; cargas infinitamente más “violentas”). Somos cómplices por no advertirles a Rufián, Puigdemont y compañía que no han acatado ni una sola de las resoluciones del Tribunal, salvo la STC 42/2014 que resolvía favorablemente para el Parlament sobre la Resolución del Parlamento de Cataluña 5/X, de 23 de enero de 2013, donde se aprueba la Declaración de soberanía y el derecho a decidir del pueblo de Cataluña. No, no reconoce el derecho a decidir; reconoce que el Gobierno catalán pueda tener la pretensión de, por los cauces legales, ser un territorio independiente. Y somos cómplices, entre otra infinidad de cosas, por no recordarle al ignorante de Junqueras, que dice ser historiador, que el término “la tiranía de los muertos” no la acuñó Thomas Jefferson, si no James Madison (cuarto presidente de los Estados Unidos de América) y Alexander Hamilton (Secretario del primer presidente de EE.UU, George Washington) en “The Federalist Papers”. Y por supuesto, no decían que la Constitución hubiera que votarla cada 25 años. Exponían la imposibilidad de encontrar un modelo de Constitución perfecta, porque una muy rígida no se adaptaría a los tiempos, y una muy flexible estaría en constante cambio, y como norma fundamental no sería útil.

            Siento lo extenso que he sido esta semana, pero la pasada no escribí, así que tomen dos tazas. Siento también lo calenturiento de este artículo. Pero he decidido no ser otro imbécil que esté dispuesto a perder otra batalla, como tantas que hemos perdido, ni por supuesto a dejarme vencer a la primera.

Artículo para El Deporte Conquense, el 27 de octubre de 2017

miércoles, 11 de octubre de 2017

No más fronteras


            Desde que empezó toda esta locura en el nordeste español, siempre he dicho que Josep Borrell es el tío más lúcido en el asunto catalán de todos cuantos he escuchado. Sin duda. De hecho, lo que advirtió que sería la declaración del 10 de octubre (y como siempre acertó), fue: “lo suficiente para acabar con la tragedia, y lo necesario para continuar con la comedia”. Más razón que un santo, porque no se atreven a arriesgarse a acabar veinte años en la cárcel por sedición como Companys (la República lo encerró por sedición hace 83 años, pero, quien se lo cargó hace 77 años, fue el enano bigotudo), pero quieren seguir por estos derroteros que les dan tanto rédito político, prestigio social, un lema romántico por la independencia, etc.

            Ahora dice que, después del brindis al sol de Puigdemont, no hay que quebrarse la cabeza y no hay que aplicar el artículo 155, porque ayer los independentistas estaban rotos. Pero si lo aplicamos mañana, reunificarán y ampliarán ese sentimiento de agravio absurdo que han conseguido hacer florecer en la sociedad. Así que voy a ser dócil y voy a aconsejar sus palabras: no al artículo 155, de momento. Ellos tienen el mismo lema de siempre, pero con menos ilusión: la independencia. Nosotros tenemos uno más fuerte, nuevo y cada vez más boyante: no más fronteras.


Artículo para El Deporte Conquense, el 11 de octubre de 2017

miércoles, 4 de octubre de 2017

Torpeza


            No nos dimos cuenta de las provocaciones, y caímos como tontos. El niño que le dice a un amigo “no hay huevos”, y saltamos por la ventana. Por torpes. El presidente catalán nos echó un pulsó, que iba a hacer un referéndum, que iba a hacer un referéndum, y en a ver quien mandaba más, Rajoy decía que no y que no. Y a palos. Pero cada vez estoy más convencido de que eso es precisamente lo que quería. El mismo 1 de octubre a las diez de la noche, no estaba dolido, ni molesto, ni ofendido. Estaba feliz. Y feliz, afirmaba, “nos hemos ganado el derecho a decidir sobre nuestro futuro”. Rajoy, has picado.

            ¿Qué tan difícil era ignorar sus amenazas como si, sencillamente, no existieran? Pero teníamos que demostrar “quién manda aquí”. Yo no era muy consciente de qué había que hacer, lo reconozco, pero por eso precisamente no soy el Presidente del Gobierno español. Creo que, este al que cito, debería haber jugado más al Risk de joven y haber tenido una estrategia un poco más inteligente. Ya no hay marcha atrás. La sociedad catalana está rota, y rota se mantendrá si no estalla antes. En mi opinión, ahora solo hay un camino: el referéndum pactado; y hacer toda la campaña posible por el “no”. Tal vez me equivoque, no soy político, pero no encuentro más soluciones después de lo torpes que hemos sido. En fin… la torpeza humana desde luego, no solo llega a límites insospechados, si no que te la encuentras donde menos te la esperas.


Artículo para El Deporte Conquese, el 4 de octubre de 2017

De mentiras y de imbéciles


            Llevamos tiempo cabalgando en un caballo peligroso, manteniendo un pulso con nuestro otro brazo. El gobierno catalán, brazo derecho, está intentando tumbar al resto de España, brazo izquierdo, por ganar una competición absurda. Y con él está arrastrando a cerca de siete millones de catalanes. Están convenciéndoles de que a la Unión Europea les parece fenómeno que se independicen por las bravas, sin orden ni concierto, sin ley ni juez. Convenciéndoles de que tendrán no sé cuántos millones más de beneficio automático, de que las estructuras de Estado les costarán una miseria, y de que podrán tener hasta tres nacionalidades (catalana, española y europea). Y la escisión de dos territorios no es precisamente así. Es algo bastante más traumático; más si cabe, si partimos del egoísmo de una región. La insolidaridad de la región rica con la región pobre (y si no, no se entiende el cuento de “vamos a tener dieciséis mil millones más al día siguiente”).

            El primer apartado es, ¿y si negociamos el referéndum? Hecho, hacemos un referéndum legal. La primera opción es que salga el no en dicho referéndum, en cuyo caso, ¿cuánto tiempo tardarán en volver a convocar otro? ¿tres, cinco, siete años? Porque por supuesto, el agravio será constante en el tiempo, e imperdonable para un sentimiento catalanista que, vote lo que vote, lo que quiere su gobierno es quedarse en España pero con la ostia de beneficios (un concierto fiscal, una reestructuración de la deuda… cosas que facilitan a uno mucho la vida). La segunda opción es que gane el referéndum. ¿Y después qué? No creo que España se digne a negociar condiciones magníficas para el territorio que se va. Ni si quiera Europa, que bien seguro estoy, va a querer dar ejemplo de que Europa es otra cosa (y no una consulta  unos pocos), para que ningún territorio más intente separarse de un Estado. Los catalanes se verán solos, tirados en un mundo tremendamente globalizado, donde el 70% de sus exportaciones son a un país donde ya no van a exportar (fundamentalmente Aragón, España) y el 60% de sus importaciones, igual. En realidad, claro que tendríamos que negociar la salida de Cataluña, pero su deuda con España es importante, y en las relaciones de fuerza y de poder en que se resume la política, no creo que Cataluña, como estado de reciente creación, tenga demasiada fuerza y excesivo poder como para poder sentarse a exigir cosas. Ni que tenga reservas como para saldar deudas.

            No es ni malo ni bueno que un territorio quiera separarse de otro proclamando la independencia. Lo terrible de todo esto, es que no saben a qué se enfrentan. No se va a mantener todo como hasta ahora, pero con no sé cuántos millones más. No. Porque la inaplicación de los tratados europeos, las rupturas comerciales con España y con los Estados Miembros de la Unión, y el detrimento de las relaciones políticas con un estado no miembro, son hechos en la realidad europea. Y cuando hayan devaluado su moneda (porque el euro no tendrá valor allí; podrán usarlo, pero como si yo hago que valga en mi familia el billete de monopoli como medio de pago de las transacciones) hasta mínimos históricos e insoportables, ¿quién los rescatará? Para entonces, nos habremos ahogado nosotros solos. Y los que gritaban en las plazas catalanas consignas y eslóganes, sin pararse a pensar qué decían, se arrepentirán. Y los que gritaban en las plazas madrileñas por su derecho a ser extranjeros, verán el profundo ridículo que hicieron en su día. Pero ya no habrá marcha atrás, y habremos ejercido el Derecho a Decidir. Derecho cuya definición es que, un territorio, independientemente de lo pequeño o grande que sea, decide sobre la modificación de las estructuras, límites, organización y dirección de un Estado entero, sin que el resto del Estado pueda tan si quiera opinar. Y de verdad, eso no es más democracia. Con Franco también se votaba.


Artículo para El Deporte Conquense, publicado el 27 de septiembre de 2017

miércoles, 24 de mayo de 2017

Una amapola

            Ayer vi una amapola posada por la calle. No en un adoquín, si no en unos jardines. Pero no era una amapola cualquiera. No era la típica amapola que se ve en un balcón, regada dos veces al día y con 12 horas de sol. No. Era una amapola salvaje, callejera. No necesitaba a nadie ni a nada para sobrevivir. Vi cómo le quitaba el agua a un árbol cercano con sus raíces diminutas, y cómo evitaba a un pino para obtener algo de luz. Y ahí estaba ella: reluciente, bella, roja intensa, posada en la tierra.

            Estambres, pistilos, corola, cáliz. Óvulos. Se lo quitó todo y se desnudó ante mí. No es que tuviera mucha ropa, porque también antes se le veía prácticamente todo; pero vio como la observaba y me dio un festín. Estaba inmuta, perdida en sus pensamientos a sabiendas de ser observada. Inmensa, callejera y preciosa, desnuda ante su más fiel admirador, tomando el sol y robando agua. Sin necesidad de que nadie la regara. Sin deberle nada a nadie en su grandeza.

Para El Deporte Conquense el 24/05/2017

miércoles, 17 de mayo de 2017

Un mundo a hostias

            El mundo está a palos. El otro día el ciber ataque complicó la vida a medio mundo; al servicio sanitario inglés, por lo visto, lo tuvo dos días inoperativo. Y contentos tenían que estar los pacientes que no pudieron ser atendidos… Hace unas semanas (y probablemente ahora, pero no sale en la tele), los taxistas y los conductores de “Cabify”, a palos por los clientes. Que si te quemo el coche, que si bendita la gloria de tu madre, que si te amenazo, que si te saco de la carretera y nos damos de hostias… Unos, que quieren tener el monopolio del abuso en el transporte en todas las ciudades. Otros, que quieren aprovecharse de los recovecos legales y evitar tasas, impuestos, tarifas, cuotas… Eso, sin contar por supuesto las trifulcas, palos, patadas, puñetazos, reyertas, homicidios prudentes e imprudentes y vejaciones que hay a diario en cualquier rincón del planeta a cualquier hora del día. En los tiempos que corren, darse un beso es un acto de rebeldía.

            Y claro, el PSOE, que quiere ser el representante del pueblo español, no podía si no ganarse a su público, imitar a sus votantes. Una, que si eres un mierda y el problema eres tú Pedro. Otro, que si eres una vendida por regalar el gobierno al PP, Susana. Y mientras tanto, un vasco naufraga en su intento de conciliar a un partido roto por el interés. Allá, a lo lejos, en ese mar embravecido que se llama sociedad, hay un hombre que suplica porque dejemos de darnos de hostias.


Para El Deporte Conquense, el 17/05/2017

miércoles, 10 de mayo de 2017

Perspectivas

            Depende a quién le preguntes, Macron es un presidente u otro. Fue elegido ayer como quien dice, pero ya hay varias versiones de la misma persona. Si le preguntas a los de “la formación morada”, te dirán que no es el peor que podía haber salido, pero que fue un banquero. Como si los banqueros estuvieran genéticamente programados para ser antidemocráticos, populistas, malos gestores, etc. Otros en cambio te dirán que Macron es demasiado joven. Que no hay quien pueda dirigir bien un país con tan solo 39 años. Y es verdad; es mejor tener a uno de 62, que aunque no se moje en ningún conflicto de Estado, queda de puta madre un tío “experimentado” en la tele.

            En cambio, todos sabemos (por unas cadenas u otras) que su mujer le saca un porrón de años y que era su profesora. Y a todos nos escandaliza un poco, porque en el fondo es el hombre el que debe ser un poco mayor que la mujer. O un huevo, en el caso de Mr. Trump o de Mr. Mejide, que ambos les sacan un pico de años a sus contrarias, y nadie dice nada. Es más, apenas sale como noticia en televisión; por tanto, el mero hecho de que una cadena, en un momento y circunstancias determinadas, cite el hecho de que Macron es más joven que su mujer, ya da que pensar. Huele a rancio. A convencionalismos del siglo XX y a las mujeres a la cocina. Esperemos que Macron apague todas las llamadas incendiadas por sus detractores y demuestre que ni la edad, ni su mujer ni su ex profesión tienen por qué marcar un buen gobierno.

Para El Deporte Conquense el 10/05/2017

miércoles, 3 de mayo de 2017

Justicia poética en el bullying

            El otro día vi, por quinta o sexta vez, el vídeo de un chaval de no más de 13 años estampando a otro contra el suelo. Lo levantó por la cintura, y lo empotró en el asfalto. Nuestra cabeza nos lleva a pensar que menudo desgraciado, que hay que meterlo en un reformatorio, o meterle un  par de guantazos.  Pero menos mal que no somos jueces, y que los jueces suelen hacer bien su trabajo. Metieron en un reformatorio al otro.
            El vídeo estaba recortado. El chico enorme de 13 años era “el gordito” de la clase. Y el chico al que estampan en el suelo llevaba dos cursos enteros haciéndole la vida imposible. Pegándole chicles en el pelo, pegándole puñetazos y patadas, rompiéndole la ropa… Hasta que un día, “el gordito”, se cansó de ser el hazmerreír de la clase. Cogió a su miedo por la cintura y ejerció la más bella justicia poética que puede existir. Nadie se ha vuelto a meter con él.

            Por supuesto, sé que pensáis que “como vas a decir esto en público hombre”, “la violencia no se resuelve con violencia”, y todas esas chorradas. Pero ahora meteros en la piel de los padres cuyos chavales se han suicidado por recibir acoso, las decenas y decenas de chicos que han acabado con sus vidas por ello. Y pensad que uno, “el gordito”, ha dado una lección de que la fuerza no es solo aguantar los golpes, si no acabar con tus miedos cuando nadie más puede ayudarte.

Para El Deporte Conquense el 3 de mayo de 2017

Los tiempos siempre cambian

            Es curioso, pero siempre son otros tiempos. Mi padre me contaba que, cuando era joven, desayunaba un cola cao con galletas o con magdalenas, y se iba corriendo a la escuela con su hermano. Un pasado en blanco y negro, lleno de sonrisas de niño pequeño. Más tarde, en la Facultad, iría a clase en bicicleta, cargado de libros, para encontrarse con sus compañeros a las puertas de la Universidad. Por supuesto, mi abuelo ni si quiera tendría esas posibilidades. Si no recuerdo mal, él aprendió un oficio, que se decía antes, y trabajó en ello hasta que se jubiló. Los antiguos gremios que se llamaban (y que por supuesto, están al borde de la desaparición). Así que yo me lo imagino correteando por las calles de una Cuenca medio en ruinas a causa de los estallidos de la guerra civil, yendo a su lugar de trabajo donde aprendería el oficio que le alimentaría durante años.
            Ahora, en cambio, son otros tiempos. La gente ya no corre ni monta en bici. Todo el mundo se mueve en coche, aunque el lugar al que te desplaces esté a 10 minutos andando. Ya no hay cola caos con magdalenas; hay tostadas integrales y café sin cafeína. Y aquí me veis a mí, levantándome tan temprano como mis fuerzas me dejan, tomándome el café más cargado de lo que debiera y escuchando unas noticias donde el factor común es que están investigando, acusando o enchironando a alguien del PP. Entre tanto, a quienes investigan y acusan nos dicen  que son casos aislados, que nada tiene que ver con una estafa de escala, y que quien diga lo contrario solo busca perjudicar a las instituciones. Yo, en el coche, con la radio de fondo y camino a la Universidad, no puedo parar de pensar que quienes perjudican gravemente la salud de las instituciones, son ellos.


Para El Deporte Conquense el 26 de abril de 2017

jueves, 20 de abril de 2017

Buzones

            Cada vez estamos más acostumbrados a tragarnos todo lo que nos digan en los telediarios. No nos paramos a pensar qué es real y qué no, o que puede ser cierto dentro de toda la información que consumimos. La tragamos como los buzones ingieren las cartas, sin filtro y sin mesura. Y ocurre que a veces nos atragantamos, y no es para menos. Por ejemplo, cuando vemos a Espinar pidiendo una coca cola en el Senado, o una mariscada en un bar. No es que tenga nada de malo, y es hasta perjudicial que los medios de comunicación se centren más en eso que en la corrupción a gran escala del PP en la gürtel, por ejemplo. Pero es que Podemos, y entre ellos particularmente Espinar, han hecho que “la gente de la calle” –como ellos llaman al “pueblo” del siglo XIX- veamos de ricos que alguien se coma una mariscada. Han hecho que lo relevante sea el alimento en sí, en lugar de quién lo paga: si el político con el dinero del contribuyente o con su salario mensual (que al fin y al cabo, es lo único relevante y que debiera ser noticia).

            Así que ahora tenemos a Podemos como un partido-víctima, porque se le ataca constantemente entre las coca-colas que se toman y las mariscadas que se meten, y todo porque ellos mismos han colaborado en la idiotización del ciudadano, en esa tergiversación de la información. Además, claro, de toda la infamia que nos tragamos como buzones porque es más cómodo que pensar en si es posible que sea cierto o no, o la relevancia real de lo que estamos oyendo.


Para El Deporte Conquense, el 19/04/2017

miércoles, 12 de abril de 2017

Holy Week

            Por fin vacaciones. Qué bien, la Semana Santa. Fiesta y jolgorio en las calles de Cuenca. Y como siempre, sin bibliotecas abiertas. Que Cuenca sea ciudad cultural, donde los jóvenes se dediquen mayoritariamente a estudiar en lugar de a ser explotados desde jovencitos, tiene unos costes. El primero, formar una Universidad de calidad (que esto da más para un libro que para un artículo), y el segundo, tener servicios adecuados para esos estudiantes. No, Señor Alcalde, no baños donde mear, que ya le veo venir. Le hablo de lugares públicos donde poder estudiar. Una biblioteca abierta los 365 días del año, las 24 horas al día. Y si esto, señor Alcalde, le parece una burrada, es que ha viajado usted poco, porque somos de las muy poquitas ciudades universitarias en España que no disponen de estos servicios.

            Así que aquí estamos, en Holy Week. Los estudiantes conquenses exiliados en busca de carreras como Medicina, CAFD, Biología, o alguna que no se encuentre en el repertorio de la UCLM en Cuenca, vuelven a su hogar y, en horario laboral, se dedican a irrumpir en las bibliotecas públicas a las ocho de la mañana para coger un sitio y que no se lo quiten, porque hay que aprovechar que el jueves cierra todo. Salvo los bares.


Para El Deporte Conquense 12/04/2017

miércoles, 5 de abril de 2017

Tapón sensacionalista

            El señor Margallo, y por supuesto, toda la recua del PP, están detrás de Gibraltar. Buscando por todos los rincones algún resquicio legal que les otorgue jurisdicción o alguna posibilidad de posesión sobre el pedrusco del estrecho. No importa cuánto haya que desbaratar la igualdad entre Comunidades Autónomas por conseguir la cosoberanía de esa piedra; no importa otorgarle beneficios fiscales, exenciones impositivas, y todo lo que un jurista de pro fuera capaz de citar para que nadie entendiera nada, salvo que serán los reyes de España (sin querer ser españoles). Nadie se va a enterar. A nadie le saltan las alarmas cuando, lo que más le preocupa al Gobierno en relación con el “Brexit”, es tratar de pillar cacho por una piedra en mitad del mar; igual que cuando asaltamos gloriosa y eficazmente la Isla Perejil, perturbando la paz y el descanso de una veintena de cabras y una señora que les miraba tranquilamente. Y que nadie sabía qué cojones pintaba en una isla deshabitada.
            En cambio, todo el mundo se levanta en armas, quema twitter y revienta facebook, porque Ramón Espinar se ha tomado una coca-cola. Noticia en todos los telediarios de la mañana y especial en Espejo Público en Antena 3. No solo destapó la coca-cola para bebérsela en la comida. Destapó el tapón de imbéciles sensacionalistas de la prensa en España con la que poder morder a alguien, cargárselo de forma miserable, por tener un titular en su programación.


Para El Deporte Conquense, el 05/04/2017

miércoles, 29 de marzo de 2017

Justicia cósmica

            Cuando te sientas delante del televisor a las tantas de la noche agotado tras un día de trabajo, lo último que quieres es pensar (si no, no verías la televisión, y estudiarías filosofía, o física cuántica, qué sé yo). No obstante, algunos programas, por malos, te obligan. Y ayer, el programa de “desokupados” en “Cuatro” lo consiguió. Y no es que sea tan profundo que necesites tomar notas de lo que ocurre, si no que debes de ser muy simple para no ver por dónde te quieren llevar, qué opinión te quieren generar. De hecho, hablo por hablar, porque en votación democrática en la República de mi Casa, se decidió quitarlo.

            Lo cierto es que vi el primer caso, donde una mujer habitaba con su hija una propiedad (un chalet de puta madre) que, según dice más o menos, “era de mi padre y ahora es de la inmobiliaria, pero de aquí no me echan sin sentencia judicial”. Y si nos paramos a pensar, el racimo de opciones que surgen de esas palabras son infinitas. Quizá, se llevara mal con su padre y no se lo dejara en herencia porque no lo cuidó cuando él más lo necesitaba. Quizá se lo dejó en herencia a la inmobiliaria porque tenía un conocido muy querido ahí. Quizá ni si quiera fuera de su padre, o quizá se lo comprara la inmobiliaria. O quizá… Y así, ad infinitum. Total, que gracias a su colaboración, mi familia y yo encendimos de nuevo los motores cerebrales, engrasamos el rotor neuronal, y nos pusimos a dar vueltas a la cabeza (no literalmente) sobre las posibilidades que existían en relación a la propiedad, al padre, la hija, la inmobiliaria y el color de las nubes. Terminamos por hacer un acto de justicia cósmica: apagamos el televisor y nos fuimos a la cama con un libro.


Para El Deporte Conquense el 29/03/2017

martes, 21 de marzo de 2017

Desinformación euro-internacional

            Estamos asistiendo a algunos de los hechos internacionales y europeos más importantes en décadas, y creo que la información que tenemos sobre ello no es suficiente. No es proporcional a la importancia de tales acontecimientos. Es cierto que El País o El Mundo publican asiduamente sobre las elecciones en Holanda y Francia; pero poca gente sabe qué significaría la llegada al poder de Geert Wilders al gobierno holandés, o de Le Pen en Francia, por ejemplo. Lo del “Brexit” proviene de “Great Britain” + “exit”; y tras su victoria, apareció otro fantasma liderado por Wilders: el “Nexit” (Netherlands + exit). Y debemos de dar gracias a que los holandeses han tenido más dedos de frente que los ingleses, porque la salida de la Unión Europea de Gran Bretaña primero, y la de Holanda después, habría supuesto una desestructuración política, económica y social en Europa desproporcionada. Pero igual pasa con Le Pen; que Francia salga de la Unión puede ser determinante para el futuro.

            Podemos estar de acuerdo en que en Europa hay un montón de cosas por mejorar. Dependencia económica, engrosamiento de costes, poca democracia interna, poca participación ciudadana (aunque algunas de las cosas por mejorar, son cosa nuestra, del ciudadano de a pie y su desinterés…), etc. No obstante, considero un éxito rotundo que, en un continente donde el factor común ha sido darse tiros desde los principios de la historia, llevemos cincuenta años sin matarnos entre nosotros. Que no haya un conflicto bélico entre Francia y Alemania… creo que no somos conscientes de lo que supone; hecho, repito, que se ha sucedido a lo largo de la historia desde la caída de Roma.


Para El Diario Conquense, 21/03/2017 

miércoles, 15 de marzo de 2017

Con la religión hemos topado

            Tal día como ayer, escuché en un noticiero de la televisión española, al cual no voy a dar publicidad, que una Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos permitía a las empresas privadas despedir a sujetos por “motivos religiosos”. Este era el titular, letra Arial 20 y negrita. Más abajo, en Arial 11, explicaban que la sentencia venía a decir algo así como que, si en los estatutos de la empresa se prohibía la exhibición de símbolos religiosos, no se consideraría discriminatorio su despido. Y finalmente y de carrerilla, lo decía la presentadora, que lo dejaba caer con un retintín de que el Tribunal daba una de cal y otra de arena. Que era solo un poco fascista.

            Y a mí se me vino a la cabeza mi escuela. Más concretamente, la pared donde lucía una pizarra verde de dimensiones desproporcionadas. En esa pared, había también una cruz. Cruz que, por otro lado, un ciudadano de un país europeo criticaba porque no debían exhibirse en lugares públicos símbolos religiosos que pudieran ofender a su religión. Y se le dio la razón. ¿Qué pasa? ¿Ahora van a tener mayor protección los religiosos musulmanes que los cristianos? Me espanta una escuela donde las paredes luzcan cruces y las profesoras hiyab. España, como país aconfesional que su Constitución promulga, no puede permitirse que las religiones se impongan en la vida pública. Si quieres creer en un Dios, el Estado deberá proteger tu derecho de libertad religiosa. Ahora, como dice el famoso refrán español, cada uno en su casa (pero no Dios en la de todos).


Para El Diario Conquense el 15/03/2017

martes, 7 de marzo de 2017

País de rebien

            De un tiempo a esta parte hemos visto tres ejemplos de orden y de buen hacer en España. El primero fue la encarcelación en prisión preventiva de “los titiriteros”, malnaciados terroristas que cuando se les contrató no advirtieron de su carácter violento. El segundo fue “el autobús”, cuando unos cuántos locos decidieron llevar el mensaje por España de que los transexuales son los hijos del mal, defendiendo su necesaria eutanasia preventiva y proclamando su radicalización con mensajes como “muerte a la transexualidad”, o “lo dicho serafín, aquí está vuestro fin”. Por último, el denigrante y vergonzoso carnaval de Las Palmas. Esa lasciva festividad donde la Gala Drag Queen premió (y cito textualmente el titular de la noticia del periódico ABC de 5 de marzo) “a la “blasfema” Sethlas”. Denigrante que, para un país de bien como este, no se puede consentir un espectáculo en una festividad determinada para que se satirice así a lo más grande del Reino.

            Y es que estos radicales a la izquierda y derecha del centro político no entienden que lo mejor es estar callados. Que hay que ser objetivos al extremo. No entienden que lo que uno opina, al otro le jode, y que en lugar de opinar lo contrario, se va corriendo al Juzgado como alma que lleva el diablo. Que lo más ético es que ninguna festividad, representación u opinión, despierten las necesidades de justicia del león hambriento. Que somos lo que comemos, y la libertad de expresión (en cualquiera de sus formas o manifestaciones) son esas espinacas que al final te dejas en el plato.


Para El Diario Conquense, el 07/03/2017

jueves, 2 de marzo de 2017

Autobuses ilegales

            Un amigo mío el otro día me corrigió en una conversación cuando le dije que François Marie Arouet (más conocido como Voltaire), pronunció, en algún momento de su vida, una máxima que hoy día trato como pilar en mi vida: “Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. Un Derecho Fundamental como la libertad de expresión, en una sola frase; y qué frase. Bueno, pues imagínense mi cara de decepción cuando, tras años atribuyendo esa frase  a un escritor, historiador, abogado, etc, de la talla de uno de los grandes de la historia, resulta que no. Que la frase es únicamente de una biógrafa que relató su vida, y que esa frase era lo que mejor le representaba. La susodicha se llama Evelyn Beatrice Hall, quien publicó en 1906 la biografía de Voltaire con el nombre “Los amigos de Voltarie” (y bajo el pseudónimo, claro, de Stephen G. Tallentyre).

            Pues más o menos la misma decepción me llevé cuando apareció lo del autobús de “los niños tienen pito” por Madrid. A pesar de lo detestables que puedan ser sus ideas (con las que jamás estaré de acuerdo, dicho sea de paso), me parece un dislate que se haya paralizado y que se trate de enjuiciar por un “delito de odio”. ¿Odio de qué? ¿Qué odio suponen tres frases en un autobús? Si esas tres frases versaran: “Muerte a la transexualidad”, entendido, a Juicio. Pero, ¿por eso?  No solo me parece un dislate, me parece aberrante, preocupante hasta cotas insospechadas. Que el Estado empiece a tener ciertos tiznes morales quizá sea lo peor que nos pueda pasar. ¿Y si hubiera sido al revés? ¿Y si el autobús que se hubiera paralizado en pleno Madrid fuera uno pro-LGTB? ¿Entonces el Estado sería un fascista opresor? En mi opinión, y por ello así se clasifica en este periódico, es indignante que se detenga un autobús que trata de defender unas ideas legítimas (y sobre todo) no ofensivas por el territorio nacional. Que estemos más o menos de acuerdo con ellas, es una cosa; que haya que paralizarlo, es una aberración cometida por un Estado de Derecho que, cada vez es menos de Derecho, y más de corrientes de opinión; corrientes que, sin duda, se deben quedar aquí, en los periódicos, en los bares, en las calles, no en los Tribunales ni en los Parlamentos.

Para El Diario Conquense, el 02/03/2017

martes, 28 de febrero de 2017

Legítimas pretensiones

            Todos los seres humanos de este planeta quieren conseguir lo que desean. Esto es normal. La ambición y el ser humano son conceptos relacionados y correlativos, si me apuras inseparables. La diferencia es el comportamiento de los seres humanos en las distintas edades que pasan entre la infancia y la vejez, en un contexto social u otro, en un término geográfico determinado u otro, etc. Por ejemplo, he visto a ancianos preguntándoles a sus cuidadores que cuánto les quedaba de paseo. La pregunta “¿cuánto nos queda de paseo, bonita?”, no implica un deseo por saber cuánto queda de paseo, eso les da igual. Lo que quieren es llegar a casa, sentarse en su sillón favorito, donde se sientan desde hace décadas, y mientras tanto escuchar tranquilamente la radio o a ver la televisión. También hay niños, de entre 5 y 9 años, que le dicen a sus padres: “o me compras estas chuches o no voy a estudiar cuando llegue a casa”. Saben que van a estudiar. Saben que sus padres les van a obligar y que no va a tener más remedio, por mucha amenaza insuperable que sus labios emitan. Pero quiere esas chuches, a toda costa, y dado que sus padres, de primera mano y sin ningún pretexto, no se las van a comprar, acuden al chantaje infantil como medio para conseguir sus legítimas pretensiones.

            Que esta actitud la tenga un niño de entre 5 y 9 años, me parece normal. Evidentemente es un comportamiento que hay que corregir y pulir con el paso del tiempo, pero en ese contexto determinado es aceptable. Lo preocupante es que este es el comportamiento que mostró un señor de 47 años, representante político, con familia y con estudios universitarios. Eso sí que es quizá preocupante. Porque cuando Francesc Homs sale en los medios de comunicación diciendo (no cito textualmente, porque no me acuerdo, pero algo así como) “si me condenan, se acabará el estado democrático en España”; “si soy condenado, España va a perder todo lo que tenía, porque estará demostrando lo sucio que está el sistema”, no es que piense que el Estado español va a morir de un infarto por su condena. No cree que la democracia se parta en seis trozos porque él acabe con una inhabilitación de no sé cuantos años. Lo que quiere en el fondo de su corazón, es que no lo condenen, porque se quiere dedicar a eso, a la “política”, porque es lo único que “sabe hacer”.

Para El Diario Conquense (01/03/2017)

miércoles, 22 de febrero de 2017

Atados

            Vivimos constantemente atados. No nos damos cuenta, pero es así. Atados a todo: a los estudios, al deporte, a la fiesta, al reloj, a la rutina, a la tableta o al móvil. Évole hizo un programa de lo último, y ahora chavales de todas las edades ponen por las redes que ellos no tienen problema alguno con las redes, después de haber subido una foto a Instagram, un post en Facebook de que iban a estudiar, y de revisar el Twitter para ver algún chiste malo. Y en esas se había hecho la hora del descanso en el estudio, a la que también estamos atados, porque hay que hacerla siempre a las seis de la tarde.
            Y vivimos atados porque no sabemos ser libres. Entendemos el trabajo como una obligación y no como un hecho pasajero, o incluso de disfrute para quienes tienen la suerte de que les guste su trabajo. Pero a quien odie su trabajo, joder, que haga sus ocho horas y se largue. ¿Y luego qué? ¿Libertad? Nada de eso. Luego estamos atados a un reloj que nos dice que tenemos que ir corriendo a hacernos la comida porque son las tres de la tarde, aunque no tengas hambre porque has almorzado mucho. Y después un mensaje en el teléfono te dice que vayas corriendo a tomar un café con Luis y Andrea, que cómo no vas a venir tío, con lo que hace que no nos vemos, anda, venga, no seas muermo. Así que te plantas a las cinco y media de la tarde, después de tomar un café que no te apetecía, sin nada que hacer, aburrido, y te metes al Facebook a revisar el historial y a perder un poco el tiempo hasta que el reloj te ordene a las siete en punto que te cambies y te vayas al gimnasio. Y es que estamos atados a nuestras circunstancias y planificaciones por el mero hecho de que no sabemos ser libres.


Para El Deporte Conquense el 22/02/2017

martes, 14 de febrero de 2017

Análisis político de un ciudadano de a pie

            Este fin de semana hemos asistido a una batalla sin precedentes. No, qué va. Pero cuando han leído esa frase, esperaban que les contara algo de lo que no habían oído hablar, algo que les dejara boquiabiertos. Pues no, hablo de los Congresos de PODEMOS y PP. Pero estos Congresos solo son la exteriorización de lo que en verdad es una constante en política: una lucha de poder.
            Cuando los barones socialistas guillotinaron sin anestesia ni preaviso a Pedro Sánchez, no lo hicieron porque consideraran que no sería el mejor Secretario General para el partido, si no porque estaban convencidos de que chuparían más del bote si otro/a fuera el que moviera los hilos. Punto. Aquí no hay autoritarismo; hay interés puro y duro. Deseo de dinero y de control. Y si no recuerden a Hernando, al de las gafillas: “no es no. Jamás consentiremos un gobierno del PP”. Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros.
            Este fin de semana, la lucha de poder entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón no ha tenido nada destacable. Íñigo quería ascender, manejar algunos de los innumerables hilos que Pablito concentraba… y Pablito, que es más listo que las ratas colorás, ha llevado dichas pretensiones al sometimiento popular; a sabiendas, claro, de que no solo iba a ganar, sino que además iba a meter por goleada. Así las cosas, Íñigo acabará relegado en el olvido más antes que después, y Pablo se hace omnipotente a base de urnas. El autoritarismo partidista mejor planeado de la historia.
            Y en otra longitud de onda en la que nada tiene que ver con los partidos españoles, está el PP, que de vez en cuando hace Congresos para elegir al jefe, y siempre hay un único candidato. Unidad, unidad y unidad; y si a alguien no le parece bien, tendrá que llorar en su casa, pero no en público, porque somos uno. En este caso el autoritarismo no está impuesto, sino que está elegido; todos son cómplices de que el jefe sea jefe hasta que quiera dejar de serlo.






            Y ahora, sin que venga a cuento, dos o tres filas más abajo que el resto del artículo, se preguntarán por qué narices continúo escribiendo. Bueno, porque quería hablar de Ciudadanos plasmando en su más pura esencia lo que han representado al cambiar de “socialdemócratas” a “liberales progresistas”. Primero, porque no venía a cuento en la realidad política actual; segundo, porque un partido no es una cosa u otra porque sus dirigentes lo digan en un momento determinado, si no porque el tiempo así los ha hecho; por puro y verdadero convencimiento de sus votantes y dirigentes. Si en la política de hoy día se puede cambiar de traje en una reunión de un día, estamos ante un deterioro genético incurable, y con inminente peligro de muerte.

Artículo para El Deporte Conquense el 15/02/2017

miércoles, 25 de enero de 2017

No voy a hablar de Trump

            Estoy abrumado con la cantidad de vídeos que ruedan por internet sobre cómo la pifia Trump. Sobre cómo Melania le deja de sonreír cuando le da la espalda o sobre cómo Trump no sabe tratar a una mujer… pero hoy no voy a hablar de Donald Trump. Que se aguanten los americanos con lo que han votado, que aquí estamos todos igual. Voy a hablar de otro viejo elefante que tiene opinión para todo, salvo para lo que no la quiere tener.

            Aún lo recuerdo yendo a Venezuela a apoyar a la oposición de Maduro velando por la libertad del pueblo venezolano. Y también criticando a sus compañeros de partido; incluso a quienes se presentaban como candidatos a la Moncloa (en este caso, Pedro Sánchez). También lo recuerdo criticando el hacer de las instituciones públicas, de Ministerios, del “antes hacíamos política, ahora es telebasura”. Pero ahora que llega el frío al hogar del ciudadano, y que la facturación variable que tan alegremente nos vendieron como la nueva panacea tiene precio de diamante de los gordos, ahora no tiene opinión. Se ha callado. Está escondido en algún rincón de gasNatural, que, aunque abandonó hace un par de años, aún mantiene en un rinconcito de su corazón y de su cuenta bancaria. En fin, que Felipe González ya no sale en los telediarios; o por el que dirán o por amor propio. Y, ahora que lo pienso, a Aznar también se le ha comido la lengua el gato. Quizá los extremos se tocan, y a veces tanto que el roce hace el cariño.


Para El Deporte Conquense, el 25/01/2017

miércoles, 18 de enero de 2017

Periodismo Frankenstein

            Frankenstein es la palabra elegida para los periodistas en este curso 2016/2017. Bueno, en realidad creo que no fue esa, pero esta la utilizan bastante. Primero fue el “gobierno Frankenstein” que significaría la unión de PSOE, PODEMOS y los que vinieran. El PP la soltó, y los periodistas de medio pelo la recogieron como oro en paño y la repiten como papagayos cada cuatro noticias para que nos demos cuenta de lo malo que puede ser un gobierno de mucha gente, para que sepamos que es mejor un gobierno de pocos que nos dirija. Un despotismo ilustrado del siglo XXI, si lo quieren llamar así. En fin, mucho mejor que una diversidad que haría ingobernable un país.

            Ahora se empieza a escuchar aplicada a la financiación: “la financiación Frankenstein”. Y es que dio para mucho la Conferencia de Presidentes; esa de la que tan orgulloso está Rajoy porque llevaba sin convocar un porrón, y le ha gustado. Como experiencia, dice, positiva. En fin, que hay que reunificar la financiación, que hay que dar el mismo dinero a Valencia que a la Rioja, para que nadie se queje; no vaya a ser que debamos sentarnos a negociar como cualquier político de altos vuelos haría, y eso nos impidiera almorzar tranquilos en la cafetería del Congreso. Ya saben, cuando escuchen la palabra “Frankenstein”, os están intentando decir que eso es malo. Que está pegado con cola, cosido con grapas. Que no va a durar. Como su periodismo.

Publicado para El Deporte Conquense el 18/01/2017

martes, 10 de enero de 2017

Sin rastro de "las afueras"

            Andorra es un lugar curioso. Llevo aquí cinco días, y hace tres que no se ve mi coche en absoluto. Únicamente se distingue una gruesa y consistente capa de nieve. Lo de que los precios son muy bajos, es una leyenda urbana. Todo vale una pasta, salvo el vicio; pero comprarse unos guantes, un gorro, o un abrigo en una tierra andorrana, cuanto ni más unos esquís o unas botas, supone pedir un aval y rehipotecar tu casa. Andorra posee más de 60 lagos, su pico más alto se encuentra a 2.842 metros de altitud y las casas típicas andorranas se llaman “las Bordas”, que muchas están reconvertidas hoy día restaurantes.

            Pero lo que más me ha llamado la atención del Principado, es que no existen las afueras. Cuando sales de Cuenca por la carretera de Alcázar o por la de Valencia, hay un polígono industrial y algunos negocios. Se ve que son las afueras de Cuenca, lo presientes de algún modo. Aquí, por el contrario, el país está dividido en pequeños pueblos (Encamp, Canillo, El Tarter, o donde yo me encuentro, Pas de la Casa, colindante con Francia), que tienen perfectamente marcado un inicio y un final. Concretamente el hotel donde me hospedo, está a escasos 15 metros del final del pueblo, y a partir de ahí, todo es oscuridad. No hay un “a las afueras” de Pas de la Casa. La última tienda, y el último halo de luz de la misma, delimitan a la perfección un pueblo de montaña.


Artículo para El Deporte Conquense el 11/01/2017.

jueves, 5 de enero de 2017

Chusma

            Cerrar el tráfico a los vehículos en función de su número de matriculación, quizá sea la peor medida de un gobierno local (en este caso, el de Madrid) en mucho tiempo. Muy iluso hay que ser para pensar que por prohibir el tráfico la gente va a utilizar el transporte público, a coger la bicicleta o más sencillamente, a andar. Una ex representante de los ciudadanos madrileños, ha dicho muy claramente en los medios de televisión que “el Ayuntamiento me ha encerrado en casa porque todos los coches que tengo son pares”. Y cómo iba ir su Ilustrísima Esperanza Aguirre andando a algún lado, o en metro. ¿A cuánto estará de su casa la parada más cercana? ¿Tres minutos? No, el problema no es la distancia, su edad u ocupación. El problema es que es una clasista que no se puede juntar con la chusma a la que representa.

            Es probable que haya que hacer mejoras, como ya se hace en otras capitales europeas como Berlín o Roma: prohibir solo el tráfico a los coches que tengan más de 8 años (en lugar del número de matriculación), dejar gratuitos los servicios de transporte público los días que existan estas restricciones… Pero por muchas medidas que se tomen, no van a conseguir que la gente de la clase y envergadura de Esperanza Aguirre utilicen los transportes públicos. Ella solo se subirá en una bicicleta o cogerá el metro si hay cámaras delante. Porque para eso están, para hacerse fotos, no para dar ejemplo a los paletos que habitan sus ciudades.