miércoles, 30 de noviembre de 2016

Muerte que entiende de clases

            Habitamos un mundo donde, tristemente, las desgracias se cuentan por pares. Un tsunami, un tornado, la muerte de niños en guerras, la destrucción de ciudades, la devastación de pueblos enteros, la violación de los derechos de las personas, el desmembramiento de un cuerpo a causa de una granada… Pero más triste es todavía que exista el clasismo en el fallecimiento. No pesa lo mismo un atentado en Mosul que París. No pesa igual que un niño en Alepo, en Baiji, en Tikrit o en Faluya sea asesinado a balazos, a que un niño sea asesinado por una bomba en Marsella.

            Por desgracia, es menos triste el fallecimiento violento de un joven a manos del DAESH en Berlín que en Beirut. Y no, no es lo mismo el fallecimiento en un accidente de avión de personas normales, con familias normales, con hijos normales, esposas normales y vidas normales, que el de un futbolista. Me entristece ver en Facebook el nombre de todos los jugadores de fútbol fallecidos, por supuesto. La vida no debería agotarse de manera prematura. Pero no creo que sea justo que nadie recuerde el nombre de los otros sesenta y pico pasajeros, de igual manera tristemente fallecidos, porque eran abogados, bomberos, profesores, empresarios o limpiadores del hogar. Sus familias están condenados al llanto en el olvido, al igual que la inmensa mayoría de los mortales.


Para El Deporte Conquense, 30/11/2016

martes, 22 de noviembre de 2016

Detrás de las polémicas

            Hace no demasiado leí que el gobierno italiano otorgaría una especie de vale por cantidad de 500 euros, a todos aquellos jóvenes italianos que hubieren cumplido los 18 años. Un regalo de cumple vaya. No sé cómo se resolverá esa situación; cómo se controlará que se gaste ese dinero en cultura, cuánto dinero quedará… Quizá se haga con una tarjeta especial. Qué sé yo, eso no es lo relevante. Lo relevante es que se haya hecho. Un gobierno europeo regala cultura. Detrás de tanta polémica política de que si Trump, las primarias francesas con Le Pen en auge, detrás de tanta polémica con los nacionalismos en Europa, el auge de la xenofobia… detrás de todo eso hay luz.
            Parece difícil que una medida de ese calibre llegue a España; que si hay que ajustar el déficit, que si tenemos que reducir el gasto público… No parece que sea el momento de gastar en tonterías. Solo espero que algún día, en España, las tonterías como esta tengan un protagonismo determinante por el bien de una ciudadanía que sepa apreciarla. 


Para El Deporte Conquense, el 22/11/2016

martes, 8 de noviembre de 2016

Doce hermanos y un dolor de pierna

            Todo empieza por los típicos “¿por qué siempre me tiene que pasar todo a mí?”;  “estoy hasta los huevos. ¡No vuelvo a jugar en lo que me resta de vida!”. Más tarde, se diluye en tu mente un “pff, ¿cuándo podré volver a jugar…?”. Luego vuelves a la vida real, y vuelves a los exabruptos. “¿Por qué yo, joder?”; “¡a la mierda todo ya!”. Finalmente, te quedas tranquilo. Relajado. El médico te ha dicho que ha salido todo bien, que no va a pasar nada grave y que en unos meses volverás a ser tú, toda tu esencia. Podrás caminar, saltar, ir a trabajar, salir a tomar unas copas con los amigos, a ver un partido. Podrás correr hasta que tu lengua suplique agua para no parecer el felpudo de una casa polvorienta.

            Lo sé porque he pasado por esa situación decenas de veces, la última y sin ir más lejos, hace un par de semanas cuando me rasgaron el párpado. Y es que este fin de semana, un hermano (de doce que somos en el equipo) ha tenido una de las lesiones más duras, impactantes y dolorosas que existen en el deporte: fractura abierta de tibia y peroné. Parece evidente que, a expensas de un milagro médico, esta temporada solo nos pueda seguir desde la grada. En cualquier caso seguirá siendo nuestro compañero y jugará todos y cada uno de los partidos que disputemos. En fin, Álex, no te castigues demasiado y recupérate rápido amigo. Nos quedan muchos partidos, y en todos nos dolerá un poco la pierna.


Para El Deporte Conquense, 08/11/2016

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Revueltas de noviembre

            El 16 de noviembre de 1949 se conquistó, por primera vez en su historia, el castillo medieval conocido como el Castillo de los Condes de Gante (Bélgica). Y tras siglos de historia, de guerras y de muertes, no estaba relacionado con este tipo de conquistas. La conquista la realizaron los estudiantes belgas, los universitarios de Gante (cabe recordar que Gante es una ciudad universitaria, donde hoy día más de 65.000 habitantes en la ciudad, de unos 260.000, son universitarios).

            Este castillo, utilizado como palacio de los Condes ganteses, como cárcel durante otros tantos años, y como industria durante otros cuantos, jamás había sido conquistado. Pero el 16 de noviembre del cuarenta y nueve, tras la subida del precio de la cerveza en Gante por imposición del gobierno (desconozco si del local o del gobierno belga), los universitarios ganteses decidieron tomar el castillo en forma de protesta. Un símbolo mágico, inaudito, y maravilloso a todos los efectos. Aunque el fundamento de hecho no sea muy relevante (el precio de la cerveza), sí lo es el hecho de que los estudiantes consiguieran reunirse para protestar por algo en concreto. Y qué maravilla, esto ha vuelto a pasar en España. Tras la revuelta estudiantil del 12 de marzo de 2012, tan relevante y multitudinaria como fue, hemos vuelto a ver a los estudiantes en las calles peleando por una educación mejor, por un futuro más provechoso. Quiero pensar que la parada de la conocida reválida ha sido gracias a ellos, porque marcaría una época. Ahora, esperemos que el recién elegido gobierno de Mariano Rajoy, junto con el resto de grupos parlamentarios, realicen una ley educativa en profundidad con la que podamos mantenernos durante décadas, y con la que los jóvenes puedan formarse en las bases del latín, de la filosofía, las matemáticas, la historia, la literatura… pero mejor, mejor todavía de lo que se ha hecho hasta ahora. Pero eso es otro artículo. Gracias estudiantes.

Para El Deporte Conquense, 02/11/2016