miércoles, 21 de marzo de 2018

Versos muertos en mi armario


Vivo en una duermevela
apagado siempre por tu olvido y tu murmullo,
con una almohada más habitada que nunca de pensamientos
tartamudos hambrientos de odio. Pensamientos
que no me dejan dormir,
que no se apagan ni en la noche más oscura.

A veces necesito correr, romper con todo,
romper mis piernas contra el suelo en un latido constante,
un beso continuo con un asfalto roto.
Y un corazón roto.
Y solo mis pies hechos de acero navegando en el infierno.

A veces me callo y mis recuerdos me envenenan el alma,
me queman por dentro como si no fuera nada,
ni aire
            ni agua
                        ni tierra. Arena que se escurre de mis ojos cuando lloro.
Charcos que se forman en el suelo.
Aire que me falta cuando no te veo.

Ahora, mi corazón hecho carbón dibuja versos en tus senos,
recordando cómo mis manos dibujaban sonrisas
en tu espalda.
Y beso tus senos de nuevo pero lo hago solo,
como siempre lo haré,
porque mi corazón está encadenado a tu pecho distante.

Ayer encontré unos besos tuyos por el suelo
y los guardé bien. Y vi la caricia que me diste en un rincón de la cocina.
Y un abrazo, que no sé qué pintaba, en el desván.
Y cuando fui a cambiarme para salir a la calle
rebosaron versos muertos de mi armario.
Y aunque uso mis manos para protegerme del dolor
son de humo; ceniza desvanecida en mi rostro,
y solo me sirven para hundir en miseria unos ojos secos de tristeza.



21/03/2018

Bajada a las cloacas


            Estamos acostumbrados a ver a políticos de todos los colores y partidos dando besos a niños durante las campañas electorales, o abrazando a gente de la tercera edad. Pasean por las calles, dicen que hay que bajar los impuestos y doblar el gasto social, o se visten de granjeros y se montan en un tractor para hacerse una foto. También es típico el ir a los debates con corbata, y a los mítines con un botón abierto; más campechano, más cercano. Besan a sus mujeres y maridos, se abrazan con los compañeros que hasta hace dos días intentaban quitarles el puesto, hablan de la primavera, del perdón, de lo que calienta el sol…
            A la gente la puedes engañar la primera vez, pero una cada cuatro años no cuela. Y ellos también se han dado cuenta, así que en lugar de hacerlo solo en campaña, de un tiempo a esta parte han decidido echar las vísceras a la política. Primero fueron las víctimas del terrorismo, que bastante tienen como para que un político los utilice de escudo. Pero la bajada a las cloacas que han protagonizado estos días los políticos españoles, es sencillamente demencial, repugnante, asqueroso. Utilizar la muerte de un niño para sacar adelante una ley que es abiertamente injusta (e inútil: la pena de muerte en algunos estados norteamericanos no han impedido las matanzas en colegios) por, únicamente, recoger unos pocos miles de votos, de una mayoría ignorante y visceral. Precisamente los gobernantes, lo que deberían hacer es poner materia gris cuando el ciudadano medio echa a la gente a los lobos. Y viviremos y vivimos las consecuencias de tener, votar y promocionar a políticos mediocres.



Artículo para El Deporte Conquense el 21 de marzo de 2018

miércoles, 14 de marzo de 2018

Feliz todos los días del mundo


            A lo largo de mi corta vida, he conocido mujeres de todo calado. Desde las más buenas que se puedan conocer, hasta las mayores víboras que puedan existir. Aunque las habrá mejores y peores, claro. Pero cuando pienso en un modelo de mujer, siempre me viene a la cabeza una chica del cole. No solo era la más adelantada intelectualmente de clase, si no del colegio entero; y probablemente de varios colegios de Cuenca. En aquella época no había las cosas de hoy día: olimpiada matemática, y pruebas de no sé qué, pero estoy convencido de que las hubiera ganado todas. En sus ratos libres leía, porque aunque se llevaba bien con todos en la clase, era una chica introvertida que se sumía en la lectura. Pero en educación física peleaba como el niño más rudo, competía siempre para ganar hasta que las fuerzas le fallasen. Y se enfadaba y lloraba cuando perdía. Llevo años sin verla; de hecho, alguna vez que nos hemos cruzado por la calle ella no me ha reconocido.
            No la conozco lo suficiente, pero no creo que celebrara nada el 8 de marzo. Las mujeres así no tienen un día, tienen todos los días, porque todos los días es el mejor momento para comerse el mundo. La desigualdad reside, precisamente, en que una mujer tiene que ser brillante para llegar a puestos habitados por hombres ineptos, vagos, mal preparados y en ocasiones corruptos. Así que feliz 8, 14, 23 y 31; y todos los días que os levantáis a comeros el mundo.



Publicado en El Deporte Conquense, el 14 de marzo de 2018

miércoles, 7 de marzo de 2018

Tres percheros y cinco enchufes


            El sábado pasado tuve un examen en la Universidad Complutense de Madrid, y unos ojos inquietos como los míos no podían dejar de mirar a su alrededor: una cafetería semivacía detrás de la Facultad de Derecho, mucho aparcamiento (yo llegué a las ocho menos cuarto… a las ocho y media no había ni un sitio), micro zonas verdes aunque con más de un matorral… Después de tomar un café, una riada de gente, un chorro de personas pasando a la carrera en busca de su aula por unas puertas minúsculas. Escuché a más de uno gritando “¡libertad!” tumbado en posición fetal en las escaleras de la Facultad, con ojos temblorosos. Y después de la agonía de encontrar un aula que, a todas luces parecía no existir, me senté en el asiento que una señora me indicó.
            Seis asientos por fila en el bloque izquierdo, y siete en el derecho, con trece filas cada bloque: 169 asientos. Pero había otros 9 al principio de la sala, así que en realidad son 178. Percheros en cambio había menos… Tres percheros con 11 perchas cada uno, 33 perchas; así que así a botepronto 145 alumnos deberán tener el abrigo puesto durante las clases. Solo cinco enchufes en todo el aula (dos de ellos a la altura de la mesa del profesor) y el profesor en un pedestal de madera antigüa, todo muy moderno, claro. Y por fin, el examen. Aunque no pude hacerle mucho caso, porque no dejaba de mirar por la ventana.



Publicado en El Deporte Conquense el 7 de marzo de 2018