jueves, 19 de abril de 2018

Que se te olvide el mundo


            El río nadaba con fuerza, sin preocuparse de qué roca habría delante. Bailaba entre las plantas que ante él se encontraban, se contoneaba como una profesional en su barra. Daba gloria ver sus curvas, la fiereza de su caminar. Fue poco rato el que me mantuve absorto mirándolo, sobre todo porque me inundaba un poderoso deseo de entrar a bailar con él, un impulso por dejarlo todo y meterme a disfrutarlo; lo que habría sido una irresponsabilidad por otra parte. Pero en tiempos difíciles como estos, donde un título de máster se deprecia de la noche a la mañana como la moneda alemana en la posguerra (por no hablar del prestigio de la Universidad en sí); donde siguen lloviendo bombas, primero en Bosnia, luego en Afganistán, más tarde en Irak y ahora en Siria; donde sale a la luz que la región más corrupta de toda Europa es la del sur de España…
            Cuando los telediarios te golpean con la más sucia de las realidades, viene el río en su baile o una flor en su quietud, y hace que se te olvide el mundo.


Artículo para El Deporte Conquense, el 19 de abril de 2018

miércoles, 11 de abril de 2018

Sudar del protocolo


            El tema de esta semana era demasiado fácil. Una cabrona con pintas que se exime de toda responsabilidad echando mierda sobre una Universidad y su Rector, con el que probablemente se iría a tomar un par de cervecitas y le diría “oye, mira a ver si puedes, anda, por fi, con lo que tú y yo somos”. Así que voy a plantear otra cuestión: E.E.U.U es la policía del mundo, cuando le viene bien. Ahora que Trump está entre la espada y la pared con aquella bailarina sexy cuyo silencio intentó comprar (pero se le olvidó firmar el contrato), se acuerda de las bombas de Siria. Bombas que según Rusia (muy de fiar también ahora en época post-electoral con intentos de asesinato, asesinatos y encarcelamientos; curiosamente solo sobre los opositores a Putin) no existen ni han aparecido, ni tampoco sus víctimas.
            En cualquier caso, el protocolo internacional exige que la O.N.U mande a X observadores objetivos durante un período determinado de tiempo para comprobar la veracidad de las acusaciones; y en función de esos informes, el Consejo de Seguridad y la Asamblea General decidirán qué se pude y qué no se puede hacer. El epicentro, la historia, el meollo de este asunto es que a Trump le suda sus partes pudendas Siria y los sirios, el ISIS, los locos que entran en institutos armados hasta los dientes a matar niños, los negros a los que matan los policías de su país, los Derechos civiles de los ciudadanos americanos y extranjeros; y así, todo lo que no tenga que ver con su ego, su peinado y su cartera. Evidentemente, se la suda el protocolo, porque lo único que quiere es empezar una guerra que tape sus escándalos y desvergüenzas. Guerra que a él le va a sudar, y de la que las pelis que se hagan los pondrán de heróicos francotiradores, militares fuertes, sudorosos y valientes, y que fueron ellos quienes lo empezaron, nosotros defendíamos el bien; tapando por supuesto el ego del tirano que nos va  a llevar a esta debacle.



Artículo para El Deporte Conquense el 11 de abril de 2018