miércoles, 26 de diciembre de 2018

Nota 2:


CONTIGO

Viajar a Marte
o al cuarto de la plancha.
Pero contigo.

-Luis Alberto de Cuenca-

Tiempo después


            Hay días jodidos, de esos que se nubla todo con pequeñas cosas que te amargan poco a poco. Días en que se tuerce hasta lo más lineal de nuestras vidas, como que no haya café esa mañana. ¿Saben a qué días me refiero, no? Estás en tu casa, por fin te acuerdas de escuchar la última canción de Sabina, Tiempo después para la peli que su nombre lleva, y cuando te dispones a escucharla relajado en la cama, se va el WiFi. Matas, claro, matas gente. O dejas una botella de agua en la nevera, se te olvida y revienta. No encuentras la otra zapatilla de estar por casa, no te queda gel mientras te estas duchando, o te haces un cola cao, pero no te quedan magdalenas. Cuando me pasan esas cosas; una, varias o todas juntas en el mismo rato, aprieto fuerte los dientes y maldigo en checo. Eso, o me visto y me voy de paseo con mi perro.
            Solo una de esas cosas me cura todos los males, y hay que tener en cuenta que no sé checo. Pero un muchacho, pobre y joven vagabundo, en Barcelona, no va a tener esa suerte. Le han arrebatado a su socio, a su desestresante, a su compañero. Un adiós inacabado por un hijo de puta con pistola. Todas las maldiciones te caigan desde el Dios que fuere.
#JusticiaParaSota



Artículo para El Deporte Conquense, el 26 de diciembre de 2018

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Sí todas las víctimas


            A veces me enrabieto cuando leo según qué cosas. No sé, que Trump cierra filas y deja morir niños en la frontera, por ejemplo. O que el presidente de la CEOE dice que hay que trabajar más y cobrar menos; o incluso, que la subida del salario mínimo a 900 cochinos euros es un disparate inabarcable hoy día. Me enciende. Pero lo que se lleva la palma sin duda, más todavía de un tiempo a esta parte, son esos hombres que se indignan cuando generalizas al hombre como agresor y a la mujer como víctima. Como si las mujeres nos llamaran violadores o asesinos a todos los hombres, genéticamente, y no a los asesinos-hombres, genéricamente.
            Alguien debería explicarles (y no seré yo, porque de buena tinta sé que es inútil: uno entiende lo que está dispuesto a escuchar) que es cierto que no todos los hombres son unos asesinos y unos violadores. Faltaría más. Pero igual de cierto es que del total de asesinatos cometidos en España, casi el 30% (dato ofrecido por La Sexta Noticias hace dos días) es de hombres sobre mujeres, y ni si quiera hay estadísticas a la inversa. No todos los hombres son iguales, pero sí todas las mujeres son las víctimas. Quiero decir, en fin, que alguien debería explicarles que no es una lucha de géneros sino social, y que acabar con ello en la medida de nuestras posibilidades es prácticamente, una obligación ética.



Artículo para El Deporte Conquense el 19 de diciembre de 2018

martes, 27 de noviembre de 2018

Incívico


            Desobediencia civil se define como el acto de desacatar una norma (habitualmente jurídica) de la que se tiene obligado cumplimiento; acto, por otra parte, que (por lo general) abanderados progresistas cometen para cambiar el transcurrir de la vida cotidiana de la gente. Podemos afirmar por tanto, que la esencia última de la desobediencia civil es que la finalidad de dicho acto sea, precisamente, cambiar injusticias del orden impuesto. Una lucha pacífica por las libertades y los derechos de los ciudadanos.
            No obstante, si no hay fondo, y solo nos pasamos las normas por el arco del triunfo, lo que somos es unos maleducados. Quiero decir, en fin, que no son comparables Mahatma Ghandi, Luther King o Desmond Tutu, con quienes aparcan hasta en tercera fila en la puerta del instituto conquense de La Sagrada Familia (las Pepas).
            Todos ellos tienen en común que incumplían (e incumplen) las normas impuestas, cada uno en su tiempo y en su espacio. Pero estos últimos no tienen que cambiar nada, no quieren cambiar nada; incluso –apuesto mi cuenta bancaria- blasfeman, vociferan y maldicen cuando un coche mal aparcado les molesta para salir fuera del contexto del instituto. Tiempos oscuros, jodidos del todo llegan, cuando el mayor gesto de desobediencia civil que hay en este país, es incívico.



Artículo para El Deporte Conquense el 27 de noviembre de 2018

martes, 20 de noviembre de 2018

Ni en qué sexo, ni en qué especie


            Mi madre ha estado de viaje, y por lo poco que sé, se lo ha pasado piruleta. A su vuelta yo no estaba en casa, pero mi perro sí, y un vídeo demuestra cómo nos aprecian los animales. Cómo nos echan de menos, cómo nos saludan, cómo brincan al vernos, cómo nos quieren con todas las letras. El vídeo dura un minuto, pero se corta. Fácilmente pudo estar tres, cuatro, cinco, o hasta que mi pobre madre se lo tuviera que quitar de encima por necesidad. En cambio, algunos (algunos genérico, porque no sé cómo calificarlos; ni en qué sexo, ni en qué especie) demuestran su amor de manera diferente. No sé, clavándoles espadas, torturándolos, o disparando desde la distancia.
            Si tu amor por los animales lo demuestras clavándoles una espada de medio metro, cazándolos, o despeñándolos por un barranco como hemos visto este fin de semana en diferentes medios, dispárate en las pelotas y quiérete más a ti mismo. Lo sé, hoy me he levantado muy revertiano, pero quien dice “es que vosotros no lo entendéis” hace que se me acelere el corazón; y no de cariño, precisamente. Algún día se acabará esta lacra, este sin sentido. O no. Al fin y al cabo, somos idiotas.



Artículo para El Deporte Conquense el 21 de noviembre de 2018

jueves, 8 de noviembre de 2018

Nota 1: A sangre y fuego


            La esvástica nazi no es la esvástica nazi. La esvástica puede ser esvástica en sentido dextrógiro y suavástica en sentido levógiro, la primera gira a la derecha y la segunda a la izquierda; y desde su  creación allá por el siglo V a.C., ha tenido múltiples significados; desde la representación de un pulpo como el creador de la tierra, hasta la palabra “buena suerte” en sánscrito, pasando por un mero símbolo numérico. Pero los nazis la hicieron suya y suya se queda, y nadie recuerda o sabe significados anteriores. Es cierto que perdieron la guerra; fueron encarcelados, fugados o ajusticiados, pero ganaron la batalla de la inmortalidad a sangre y fuego.

Símbolos


            Decía Emilio Lledó, en una entrevista para el periódico “El Mundo”: No entiendo el nacionalismo más que como un asunto de dineros de unos cuantos interesados. Están jugando con la emocionalidad de la gente justificando diferencias que no existen. Nacer en un país o en otro no es más que una cuestión de azar. Viene a decir algo así como que el nacionalismo tiene que ver más con el interés, el dinero y el poder, que con el sentimiento de pertenencia a un país. Pero además, los nacionalismos tienen inquebrantables símbolos representativos.
            La bandera de España, por ejemplo, es un símbolo representativo del nacionalismo español, con el que deberíamos sentirnos identificados todos los españoles. Pero no es así; la izquierda siente desapego y la derecha se la ha apropiado exclusivamente para sí. Además, la izquierda no quiere hacerlo propio, y la derecha no quiere ni que se arrime; cuanto menos que se lo apropie. Por ello, cuando un humorista se suena los mocos con ella, unos se ríen de una broma a la que no le dan más importancia, y otros intentan hundirlo en la miseria.
            Independientemente de los sentimientos que se tengan hacia un símbolo, el gesto parece feo. No porque sea una bandera, un trapo, o un color, sino porque es un símbolo representativo. No obstante, el linchamiento que el humorista en sí está recibiendo, es de todo punto desorbitado, desproporcionado e injusto; más propio de una sociedad primitiva que avanzada, después de pedir perdón en contadas ocasiones. En mi opinión, el mayor desprecio a la bandera lo han hecho políticos, no los humoristas. Lo han hecho quienes guardan capital oculto en Suiza, quienes rescatan carreteras y no personas, quienes ponen en tela de juicio las pensiones y no sus privilegios, quienes no pagan impuestos, quienes enchufan amigos en empresas en lugar de apostar por el libremercado, quiénes rescatan bancos y no a inmigrantes que mueren en el mar. La bandera es un símbolo, y la nuestra representa, por desgracia, todo lo que acabo de enumerar.



Columna para el Deporte Conquense, 8 de noviembre de 2018

miércoles, 31 de octubre de 2018

Cinco minutos


            Llevo varios meses recibiendo consultas de diverso tipo, siempre relacionadas con el mundo jurídico. Que si sabes de esto o de aquello, que si puedes ayudarme a esto o lo otro, que si oye, tu que sabes, cómo funciona esta reclamación… Al principio mola, claro. Joder, sabes de algo y todo el mundo te consulta. Está chulo. Pero se ha acabado.
            Hace poco tiempo se estropeó un grifo de mi casa, el de la cocina, y hubo que cambiarlo. Esas cosas las cubre el seguro, pero si no, lo último que hace nadie es pedirle a algún amigo fontanero que te lo arregle gratis; a lo sumo te “hace precio”, pero no encontrarás una rebaja mayor. No porque, “yo como de esto, tío”. Y así es, hay que pagar el trabajo de la gente. Pero también hay que pagar el conocimiento.
            Cuando un amigo tiene un problema hipotecario, le han puesto algún tipo de sanción administrativa, le han estafado en algún asunto civil o mercantil o tiene problemas legales de carácter penal, me preguntan a mí porque ellos “de eso no saben”. Y la solución no es “¿qué te cuesta? Si tú lo haces en cinco minutos”; claro, pero he tardado más de cinco años en aprenderlo, y sigo aprendiendo. En principio, yo no vivo de esto, pero hay gente que sí, personas valientes que abren un despacho dispuestos a generar beneficios a partir de una inversión importante (carrera y máster, alquiler, material, personal…). Es a ellos a quienes hay que preguntar, y hay que pagar los conocimientos que han adquirido, que son los que te van a sacar del lío en que te has metido, o te van a ayudar a meter en un lío a quien se lo merezca.
            Así pues, si algún día abro un despacho, serviré a la Abogacía con gusto; de momento, no volveré a ayudar a nadie gratuitamente, porque no solo estoy regalando mi inversión (en mi caso, carrera y máster), si no que estoy quitando oportunidades de negocio a personas que han abierto su despacho y que quieren y pueden vivir de sus conocimientos. A nadie se le pasa por la cabeza llamar a un amigo fontanero para que te cambie gratis el grifo en cinco minutos; a nadie se le debería pasar por la cabeza hacer gratis una consulta especializada de cinco años de trabajo duro.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Poca poesía aquí


            Siempre he tenido gran conciencia animalista en mi vida, solo que antes de tener animales de compañía (compañeros), solo podía imaginar qué se sentía. Ahora sé qué se siente; tengo un perro y un gato –que se llevan como tal, sea dicho-, y no me imagino mi vida sin ellos. No la concibo igual de feliz. Me levanto antes para darles de desayunar y me acuesto más tarde para darles de cenar; al perro hay que sacarlo para que desfogue y al gato hay que aguantarle unos maullidos exagerados, limpiar lo que rompan –o expulsen, claro-… pero no me imagino sin ellos. Y os cuento esto porque este fin de semana, en Huete con una amiga, me contaba la gente de allí que los gitanos maltratan sin piedad a los galgos. No les dan de comer, los marcan, los ahorcan o incluso los queman. Poca poesía aquí.
            No, no voy a cargar contra la etnia gitana, porque anda que no hay payos que serán igual de hijos de puta. Eso sí, igual de hijos de puta todos. Solo voy a distinguir a los que hacen cosas propias de un ángel caído, de los que no. Creo que quien respeta a un animal –te gusten o no- puede llegar a ser buena persona. Hitler amaba a los animales… así que puede llegar a serlo, pero no es una regla de tres perfecta. No obstante, si maltratas a un animal con la violencia con la que me la describieron a mí, no hay más vuelta de hoja: eres escoria. Un esqueleto cubierto de trozos de piel y relleno de la porquería más mal oliente del mundo. Un vestigio de maldad, una parcela del infierno. Un saco de mierda bautizado. Un nacer de morros contra el suelo. Poca poesía.

Artículo para El Deporte Conquense el 30 de mayo de 2018

miércoles, 16 de mayo de 2018

Machistas tontos y ciegos


            Me he cansado de que al debatir sobre el tema de “La Manada” (o similares) me llamen bestia. Me he cansado de que nos introduzcan a todos (se habla de “los hombres”, no de “los violadores”) en un saco, al que en realidad, corresponde un porcentaje infinitesimal de los hombres. Me he cansado de que, caminando por la noche, las chicas que me cruzo me miren con ojos de “no me hagas nada por favor”. Y de eso no tiene la culpa la televisión, la tiene la sociedad, que es tonta del culo por creérsela. ¿O me trago a palo seco que todas las que salieron a la calle el mismo día que se hizo pública la Sentencia de “la Manada” se la leyeron antes? De verdad, acaso alguien se cree que esos gilipollas (gilipollas lo son seguro; delincuentes no lo tengo tan claro), ¿llevarían a una chica con la que ligan (entre los cinco, o uno solo de ellos, me da igual) a realizar prácticas sexuales debajo de una farola? ¿Acaso buscar un sitio íntimo los hace peores? Yo, a día de hoy, no he mantenido relaciones sexuales a plena luz del día y en mitad de la calle. Entre otras cosas, por un tema de orden público. Pero la máquina del Fango de Umberto Eco no descansa... y nosotros caemos porque somos unos ignorantes. O acaso es que una chica no puede tener la fantasía sexual de acostarse con cinco hombres… No, desde luego que no, eso es una aberración, las mujeres son siempre castas y puras y no pueden tener fuegos internos.
            Da igual lo que diga. Los medios lo han dicho todo y poseen la verdad absoluta. Se la llevaron a un sitio oscuro, la forzaron entre cinco, ahogaron sus gritos de socorro, y la hundieron en la mayor humillación existente. Pero nadie, nadie de los que ponen “qué vergüenza” en Facebook, o los que piden la cabeza de los Jueces (¡Dios bendito!) se ha leído los Hechos Probados de la Sentencia, porque entonces, y si saben leer –no apuesto por nadie- se verían en la obligación de reconocer que 9 años de condena son más que ejemplares; son casi injustos. Porque por supuesto que no se demuestra la violación, si no que apenas se dilucida el abuso. Y da igual, porque quien lea este artículo me llamará monstruo, y me veré obligado a vivir en una sociedad machista, donde una chica “no puede querer acostarse con cinco a la vez”, porque no es decoroso –lo hace un hombre y es un puto rey-; completamente ignorante, porque repito: nadie de los que ponen a parir el mundo se ha leído la sentencia, y de leerla no la habrían entendido; y ciega, porque nos basta con lo que vemos en “Antena3”.

Artículo para El Deporte Conquense, el 16 de mayo de 2018