martes, 27 de septiembre de 2016

Mucho antes

A veces pensamos
por razones que no alcanzamos a comprender
que hemos enfocado mal nuestras vidas.
Porque no hemos estudiado lo que nos gustaba,
o por no encontrar el trabajo deseado.

En mi caso, si bien es cierto,
es porque si volviera a nacer,
por cualquier divina circunstancia,
trataría de encontrarte antes.



27/09/2016

A ti. A Isabel.

lunes, 26 de septiembre de 2016

La primavera en el centro de la barbarie

            Su boca parecía una auténtica tabla de madera, no conseguía enfocar con precisión la mirada, y una especie de trozo de hierro se introducía en su brazo, como si de otro brazo adherido a él se tratara. No encontraba su mano, no estaba donde debería estar, y casi se desmayó. Cuando la enfermera entró corriendo a sedarle, se lo contó: “ha sido usted víctima de un atentado terrorista. Un proyectil atravesó su mano pero está a salvo y se pondrá bien, tranquilo”. Entonces, el miedo invadió su cuerpo y comenzó a recordar cosas. Sangre, niños llorando, cristales rotos, brazos amputados, ojos abiertos sin vida y muertos, y más muertos, y un hombre explotando a menos de quinientos metros de él mientras voceaba… hasta que descubrió a su esposa durmiendo en la otra cama. Estaba tranquila, viva, con rasguños superficiales, mientras a él se le cerraban los ojos paulatina pero continuadamente por la medicación. La primavera en el centro de la barbarie.

26/09/2016

Se lo llevó consigo

            Estaba harto de todo. Harto de que su jefe le obligara a trabajar hasta las tantas, harto de hacer horas extra sin cobrar ni un euro por ellas. Estaba cansado de ver a su ex mujer feliz con otros hombres, en su propia cama, y cansado de que sus hijos llamaran papá a cualquiera menos a él, porque apenas lo conocían. Estaba indignado con que el gobierno le hubiera bajado la pensión a su madre, que en parte le ayudaba a sobrevivir. Madre que por otro lado no le reconocía por culpa del alzheimer.

            No era de extrañar ver su suicidio en las necrológicas del periódico. Quizá fue más raro ver que con sus desgracias se llevó al hombre que un día lo contrató por, dicen, un salario digno; a la mujer que un día, dicen, le hizo feliz y al hombre que ahora, se supone, la hacía feliz. 

26/09/2016

sábado, 24 de septiembre de 2016

Fracaso absoluto

Desde principio de los tiempos, el ser humano ha demostrado un poder absoluto sobre el dominio de las armas. Desde los rudimentarios arcos, espadas o catapultas, hasta las más novedosas y detalladas pistolas, escopetas recortadas, ametralladoras, granadas o armas químicas. En fin, ha demostrado que sabe cómo usar las armas contra sí mismos: todo un éxito. Somos la única especie en el planeta en dedicar gran parte de su tiempo en matarse, sin que exista de por medio un motivo alimenticio.
            Y si como especie hemos sido un éxito, es demostrable ante los ojos del Dios que fuere (por el que en infinitas ocasiones nos hemos apedreado), que como ser humano, entendido como animal único sobre la Tierra con capacidad de raciocinio, más todavía.
            Si yo el día de mañana me dedico a arreglar coches, y cuando llega un cliente no sé arreglarle el automóvil, mi jefe me despide. Si trabajo en una frutería, y no me preocupo nunca por conocer el género, me despiden también. No sé tampoco qué ejemplos más ponerles… Ah. Si yo soy político, y no consigo llegar a acuerdos con el de mi derecha ni con el de mi izquierda, pues vuelvo a presentar el currículum a los ciudadanos para que me elijan más, y no tener que cumplir con mi labor; que precisamente es llegar a acuerdos. Solo una salvedad: estos no me pueden echar de ninguna manera, porque casi un 40% de abstención para ellos es un éxito. No dirás que se lo van a tomar como un “tenemos que cambiar, que hacer las cosas distintas porque algo no funciona bien”. No. Lo importante es que yo he sacado no sé cuántos escaños; por muchos o muy pocos votos que estos signifiquen.

            En fin, que hay trabajos que son un chollo, porque independientemente de que lo hagas o dejes de hacer vas a cobrar, difícilmente te van a despedir, y la presunción de inocencia tiene mucho más valor que la del pobre dependiente de una tienda con medio porro en el bolsillo.

24/09/2016

viernes, 16 de septiembre de 2016

Los Príncipes

            Acarició el lomo brillante del gato que estaba en su cama, hecho un ovillo. Emitía tanta paz… El café le sabía fantástico aquella mañana, e incluso el humo de su cigarrillo completaba una parte de ella que hasta entonces no sabía que estuviera incompleta.
            Al salir a la calle el sol la bañaba en luz, lo que le impidió ver durante un rato. Al ponerse las gafas, pensó que solo la más pura y absoluta oscuridad, era tan cegadora como los rayos de luz más intensos. Y por fin llegó, donde todas las mañanas llegaba, a la primera puerta del segundo vagón del metro, contando desde el vagón del conductor. Aquel día el trabajo estaba más apagado. Un pasillo eterno hasta su despacho simbolizaba la pereza absoluta con la que despacharía su labor diaria. Con lo bien que iba todo. Papeles, más papeles, correos y cartas, órdenes y cafés con los clientes, y un seguro, y un cigarrillo que estoy hasta las narices, y, y. Y entonces entró él, un tipo serio, pero con un no sé qué en la cara que le generaba un atractivo espectacular. Estaba perfectamente afeitado, con el pelo un poco largo, lo suficiente como para echárselo para atrás, pero no lo bastante como para parecer un adorador de la música rock. Llevaba una camisa azul clara arremangada, unos vaqueros también claros y unos zapatos marrones. Aquel sí era un caballero, y no los muchachos que solía ver por la calle con el pantalón arremangado.

  • -     ¿Podría usted atenderme?
  • -          Sí, claro. Dígame, ¿qué desea?
  • -          Cancelar mi seguro del coche. Otra compañía me ofrece los mismos servicios por algo más de la mitad de precio.
  • -          Este no es el procedimiento habitual, porque no está así estipulado en el contrato, pero…
  • -          Ni procedimientos ni leches. Estoy hasta las pelotas de ustedes, harto. Me suben el precio, se extralimitan con la domiciliación, ¡e incluso se inventan partes¡ ¿Y para reorganizar todo eso después? Calle, que estoy hasta no sabe nadie donde. Cancéleme de inmediato el seguro o les llevaré a los tribunales.
            Tina no sabía si mandarlo a la mierda o mantener un tono suave y desenfadado. Sí es verdad que sus jefes eran unos desgraciados que solo buscaban el dinero fácil y en las cantidades más grandes que se pudieran permitir, pero él no estaba actuando con las formas adecuadas. “De acuerdo, veré qué puedo hacer”, suspiró Tina con la decepción propia de quien acaba de ser engañada por su pareja.

            Tras aquel día de trabajo tan largo, duro, y decepcionante, vio a su precioso gatito tras abrir la puerta de su casa, y su forma de frotarse entre sus piernas. Se tumbó en el sofá después de cenar mientras veía una película, y pensó que el amor es como la luz. Demasiado poco, como se encontraba ella en aquel momento, te ciega y te hace ver príncipes azules donde en verdad hay piratas de barba sucia. Demasiado, te ciega tanto, que no te permite ver la suciedad de los trajes que visten los príncipes tras montar a caballo.

16/09/2016

domingo, 11 de septiembre de 2016

Divina juventud

            Allí estaba ella, sentada en el vagón del metro, cinco o seis asientos más adelantada que él. Por un momento volvió a la juventud. A las litronas en el parque, a las gorras de clase, a las noches de borrachera hasta las tantas de la mañana. Volvieron aquellos libros de Camus, aquellos poemas de la pluma de un joven que jamás saldrían a la luz, aquellos ojos verdes que se clavaban en el alma como el rocío se enquista en la rosa.
            Empezó a sudar y a ponerse nervioso, tenía que acercarse a decirle algo, pero después de tantos años, ¿qué? ¿Qué decirle? Da igual, lo que sea. Se armó de valor, cogió su maletín y se levantó.

            Algunos segundos más tarde, más viejo, más cansado y más enfermo, volvió a su asiento tras un “lo siento, se ha equivocado”.

11/09/2016

sábado, 10 de septiembre de 2016

Feliz en las manos del ladrón

            Era consciente de que en cualquier otra época, de haberle pillado, le habrían arrancado la mano de un hachazo; en otra le habrían flagelado, y en otra le habrían hecho pagar una cantidad ingente de dinero a plazos, por las molestias causadas al tendero. Y sin pensarlo corrió, corrió como jamás verías correr a nadie, con el corazón latiendo a toda prisa, y con el vendedor detrás de él al ritmo de “¡hijo puta, me las vas a pagar!”. Pero yo, que lo veía todo desde afuera, no podía hacer nada. Tampoco quería. Estoy convencido de que lo que llevaba en las manos estaría feliz de estar ahí si tuviera sentimientos.

            Ningún libro está más feliz en ninguna otra parte que en la mochila de quien le mete a escondidas, sin que nadie se dé cuenta, por no tener dinero para pagarlo.

10/09/2016

jueves, 8 de septiembre de 2016

Desgracia y sangre

            Apenas sabía con certeza qué había ocurrido. Todo estaba encharcado de sangre. Sus manos, su cabeza, sus pies; todo. También la mujer que le acompañaba tendida en el suelo, y los restos de un coche que no alcanzaba a reconocer. Pocos segundos después, un hombre fosforescente le preguntaba que cómo se encontraba, y aunque estaba convencido de lo que quería decir, su garganta no emitía voz alguna. Sus cuerdas vocales no llegaron a vibrar. Le puso una máscara, lo tumbó en una cama, y en ese momento, para él, todo fue oscuridad.

            Cuando despertó, solo en aquella habitación terriblemente blanca, echó a llorar. No fue el haberse quedado manco, el haber estado en coma, o el necesitar por siempre un respirador y silla de ruedas. Fue porque el alcohol lo condenó a la soledad eterna del fallecimiento de lo más importante de su vida.

08/09/2016

martes, 6 de septiembre de 2016

Carta a un hijo.

Mi primer gran sueño, fue ser el mejor jugador de baloncesto de la historia. Quería dejar a Jordan en el pasado. Pero mi excusa fue que medía 1.80.
Mi segundo gran sueño, fue ser el Cortázar del siglo XXI, la joven reencarnación de Don Pablo Neruda; escribir un libro que hiciera parecer un segundón a todos los demás. Rayuela o Cien años de soledad quedarían obsoletos en el tiempo. Pero mi excusa fue que jamás gané un concurso de escritura.
Mi tercer gran sueño, fue ser un intelectual. Un profesor de historia –con lo que ganarme el pan- y un lector de todo lo que se pudiera leer –con lo que ganarme la vida-. Quería ser un gran personaje a la altura de los mayores teóricos y pensadores europeos de entre los siglos XIX y XX. Y mi absurda excusa fue que no había trabajo como profesor de instituto.

No sean idiotas. No sean tan absurdos como yo. Persigan sus sueños y corran más que las excusas, porque si te alcanzan, pensarás que te ha dado un calambre en la pierna.


05/09/16

lunes, 5 de septiembre de 2016

He cambiado.

He cambiado. Os prometo que he cambiado. Pongo a mis reyes de testigos que ya no cierro los bares, que estudio a diario y que trabajo con tenacidad. Que ya no amo a horas dispares a mujeres distintas, que ya no soy un cualquiera cualquier noche de verano. Y lo prometo de nuevo por quien haga falta, y por ello este blog empieza como el primer día: vacío. Lo completaré, poquito a poco, cuando necesite contar algo. No prometeré una entrada al día, porque el nuevo Yo no promete cosas que no cumplirá; pero os prometo palabras, líneas, párrafos, textos, y todo el sentimiento e ilusión que, hasta ahora y en adelante, le he puesto a la escritura. Hoy empieza un nuevo día, y es la una de la madrugada. Hoy no voy a hacer café. 
03/09/2016