miércoles, 26 de diciembre de 2018

Nota 2:


CONTIGO

Viajar a Marte
o al cuarto de la plancha.
Pero contigo.

-Luis Alberto de Cuenca-

Tiempo después


            Hay días jodidos, de esos que se nubla todo con pequeñas cosas que te amargan poco a poco. Días en que se tuerce hasta lo más lineal de nuestras vidas, como que no haya café esa mañana. ¿Saben a qué días me refiero, no? Estás en tu casa, por fin te acuerdas de escuchar la última canción de Sabina, Tiempo después para la peli que su nombre lleva, y cuando te dispones a escucharla relajado en la cama, se va el WiFi. Matas, claro, matas gente. O dejas una botella de agua en la nevera, se te olvida y revienta. No encuentras la otra zapatilla de estar por casa, no te queda gel mientras te estas duchando, o te haces un cola cao, pero no te quedan magdalenas. Cuando me pasan esas cosas; una, varias o todas juntas en el mismo rato, aprieto fuerte los dientes y maldigo en checo. Eso, o me visto y me voy de paseo con mi perro.
            Solo una de esas cosas me cura todos los males, y hay que tener en cuenta que no sé checo. Pero un muchacho, pobre y joven vagabundo, en Barcelona, no va a tener esa suerte. Le han arrebatado a su socio, a su desestresante, a su compañero. Un adiós inacabado por un hijo de puta con pistola. Todas las maldiciones te caigan desde el Dios que fuere.
#JusticiaParaSota



Artículo para El Deporte Conquense, el 26 de diciembre de 2018

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Sí todas las víctimas


            A veces me enrabieto cuando leo según qué cosas. No sé, que Trump cierra filas y deja morir niños en la frontera, por ejemplo. O que el presidente de la CEOE dice que hay que trabajar más y cobrar menos; o incluso, que la subida del salario mínimo a 900 cochinos euros es un disparate inabarcable hoy día. Me enciende. Pero lo que se lleva la palma sin duda, más todavía de un tiempo a esta parte, son esos hombres que se indignan cuando generalizas al hombre como agresor y a la mujer como víctima. Como si las mujeres nos llamaran violadores o asesinos a todos los hombres, genéticamente, y no a los asesinos-hombres, genéricamente.
            Alguien debería explicarles (y no seré yo, porque de buena tinta sé que es inútil: uno entiende lo que está dispuesto a escuchar) que es cierto que no todos los hombres son unos asesinos y unos violadores. Faltaría más. Pero igual de cierto es que del total de asesinatos cometidos en España, casi el 30% (dato ofrecido por La Sexta Noticias hace dos días) es de hombres sobre mujeres, y ni si quiera hay estadísticas a la inversa. No todos los hombres son iguales, pero sí todas las mujeres son las víctimas. Quiero decir, en fin, que alguien debería explicarles que no es una lucha de géneros sino social, y que acabar con ello en la medida de nuestras posibilidades es prácticamente, una obligación ética.



Artículo para El Deporte Conquense el 19 de diciembre de 2018

martes, 27 de noviembre de 2018

Incívico


            Desobediencia civil se define como el acto de desacatar una norma (habitualmente jurídica) de la que se tiene obligado cumplimiento; acto, por otra parte, que (por lo general) abanderados progresistas cometen para cambiar el transcurrir de la vida cotidiana de la gente. Podemos afirmar por tanto, que la esencia última de la desobediencia civil es que la finalidad de dicho acto sea, precisamente, cambiar injusticias del orden impuesto. Una lucha pacífica por las libertades y los derechos de los ciudadanos.
            No obstante, si no hay fondo, y solo nos pasamos las normas por el arco del triunfo, lo que somos es unos maleducados. Quiero decir, en fin, que no son comparables Mahatma Ghandi, Luther King o Desmond Tutu, con quienes aparcan hasta en tercera fila en la puerta del instituto conquense de La Sagrada Familia (las Pepas).
            Todos ellos tienen en común que incumplían (e incumplen) las normas impuestas, cada uno en su tiempo y en su espacio. Pero estos últimos no tienen que cambiar nada, no quieren cambiar nada; incluso –apuesto mi cuenta bancaria- blasfeman, vociferan y maldicen cuando un coche mal aparcado les molesta para salir fuera del contexto del instituto. Tiempos oscuros, jodidos del todo llegan, cuando el mayor gesto de desobediencia civil que hay en este país, es incívico.



Artículo para El Deporte Conquense el 27 de noviembre de 2018

martes, 20 de noviembre de 2018

Ni en qué sexo, ni en qué especie


            Mi madre ha estado de viaje, y por lo poco que sé, se lo ha pasado piruleta. A su vuelta yo no estaba en casa, pero mi perro sí, y un vídeo demuestra cómo nos aprecian los animales. Cómo nos echan de menos, cómo nos saludan, cómo brincan al vernos, cómo nos quieren con todas las letras. El vídeo dura un minuto, pero se corta. Fácilmente pudo estar tres, cuatro, cinco, o hasta que mi pobre madre se lo tuviera que quitar de encima por necesidad. En cambio, algunos (algunos genérico, porque no sé cómo calificarlos; ni en qué sexo, ni en qué especie) demuestran su amor de manera diferente. No sé, clavándoles espadas, torturándolos, o disparando desde la distancia.
            Si tu amor por los animales lo demuestras clavándoles una espada de medio metro, cazándolos, o despeñándolos por un barranco como hemos visto este fin de semana en diferentes medios, dispárate en las pelotas y quiérete más a ti mismo. Lo sé, hoy me he levantado muy revertiano, pero quien dice “es que vosotros no lo entendéis” hace que se me acelere el corazón; y no de cariño, precisamente. Algún día se acabará esta lacra, este sin sentido. O no. Al fin y al cabo, somos idiotas.



Artículo para El Deporte Conquense el 21 de noviembre de 2018

jueves, 8 de noviembre de 2018

Nota 1: A sangre y fuego


            La esvástica nazi no es la esvástica nazi. La esvástica puede ser esvástica en sentido dextrógiro y suavástica en sentido levógiro, la primera gira a la derecha y la segunda a la izquierda; y desde su  creación allá por el siglo V a.C., ha tenido múltiples significados; desde la representación de un pulpo como el creador de la tierra, hasta la palabra “buena suerte” en sánscrito, pasando por un mero símbolo numérico. Pero los nazis la hicieron suya y suya se queda, y nadie recuerda o sabe significados anteriores. Es cierto que perdieron la guerra; fueron encarcelados, fugados o ajusticiados, pero ganaron la batalla de la inmortalidad a sangre y fuego.

Símbolos


            Decía Emilio Lledó, en una entrevista para el periódico “El Mundo”: No entiendo el nacionalismo más que como un asunto de dineros de unos cuantos interesados. Están jugando con la emocionalidad de la gente justificando diferencias que no existen. Nacer en un país o en otro no es más que una cuestión de azar. Viene a decir algo así como que el nacionalismo tiene que ver más con el interés, el dinero y el poder, que con el sentimiento de pertenencia a un país. Pero además, los nacionalismos tienen inquebrantables símbolos representativos.
            La bandera de España, por ejemplo, es un símbolo representativo del nacionalismo español, con el que deberíamos sentirnos identificados todos los españoles. Pero no es así; la izquierda siente desapego y la derecha se la ha apropiado exclusivamente para sí. Además, la izquierda no quiere hacerlo propio, y la derecha no quiere ni que se arrime; cuanto menos que se lo apropie. Por ello, cuando un humorista se suena los mocos con ella, unos se ríen de una broma a la que no le dan más importancia, y otros intentan hundirlo en la miseria.
            Independientemente de los sentimientos que se tengan hacia un símbolo, el gesto parece feo. No porque sea una bandera, un trapo, o un color, sino porque es un símbolo representativo. No obstante, el linchamiento que el humorista en sí está recibiendo, es de todo punto desorbitado, desproporcionado e injusto; más propio de una sociedad primitiva que avanzada, después de pedir perdón en contadas ocasiones. En mi opinión, el mayor desprecio a la bandera lo han hecho políticos, no los humoristas. Lo han hecho quienes guardan capital oculto en Suiza, quienes rescatan carreteras y no personas, quienes ponen en tela de juicio las pensiones y no sus privilegios, quienes no pagan impuestos, quienes enchufan amigos en empresas en lugar de apostar por el libremercado, quiénes rescatan bancos y no a inmigrantes que mueren en el mar. La bandera es un símbolo, y la nuestra representa, por desgracia, todo lo que acabo de enumerar.



Columna para el Deporte Conquense, 8 de noviembre de 2018

miércoles, 31 de octubre de 2018

Cinco minutos


            Llevo varios meses recibiendo consultas de diverso tipo, siempre relacionadas con el mundo jurídico. Que si sabes de esto o de aquello, que si puedes ayudarme a esto o lo otro, que si oye, tu que sabes, cómo funciona esta reclamación… Al principio mola, claro. Joder, sabes de algo y todo el mundo te consulta. Está chulo. Pero se ha acabado.
            Hace poco tiempo se estropeó un grifo de mi casa, el de la cocina, y hubo que cambiarlo. Esas cosas las cubre el seguro, pero si no, lo último que hace nadie es pedirle a algún amigo fontanero que te lo arregle gratis; a lo sumo te “hace precio”, pero no encontrarás una rebaja mayor. No porque, “yo como de esto, tío”. Y así es, hay que pagar el trabajo de la gente. Pero también hay que pagar el conocimiento.
            Cuando un amigo tiene un problema hipotecario, le han puesto algún tipo de sanción administrativa, le han estafado en algún asunto civil o mercantil o tiene problemas legales de carácter penal, me preguntan a mí porque ellos “de eso no saben”. Y la solución no es “¿qué te cuesta? Si tú lo haces en cinco minutos”; claro, pero he tardado más de cinco años en aprenderlo, y sigo aprendiendo. En principio, yo no vivo de esto, pero hay gente que sí, personas valientes que abren un despacho dispuestos a generar beneficios a partir de una inversión importante (carrera y máster, alquiler, material, personal…). Es a ellos a quienes hay que preguntar, y hay que pagar los conocimientos que han adquirido, que son los que te van a sacar del lío en que te has metido, o te van a ayudar a meter en un lío a quien se lo merezca.
            Así pues, si algún día abro un despacho, serviré a la Abogacía con gusto; de momento, no volveré a ayudar a nadie gratuitamente, porque no solo estoy regalando mi inversión (en mi caso, carrera y máster), si no que estoy quitando oportunidades de negocio a personas que han abierto su despacho y que quieren y pueden vivir de sus conocimientos. A nadie se le pasa por la cabeza llamar a un amigo fontanero para que te cambie gratis el grifo en cinco minutos; a nadie se le debería pasar por la cabeza hacer gratis una consulta especializada de cinco años de trabajo duro.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Poca poesía aquí


            Siempre he tenido gran conciencia animalista en mi vida, solo que antes de tener animales de compañía (compañeros), solo podía imaginar qué se sentía. Ahora sé qué se siente; tengo un perro y un gato –que se llevan como tal, sea dicho-, y no me imagino mi vida sin ellos. No la concibo igual de feliz. Me levanto antes para darles de desayunar y me acuesto más tarde para darles de cenar; al perro hay que sacarlo para que desfogue y al gato hay que aguantarle unos maullidos exagerados, limpiar lo que rompan –o expulsen, claro-… pero no me imagino sin ellos. Y os cuento esto porque este fin de semana, en Huete con una amiga, me contaba la gente de allí que los gitanos maltratan sin piedad a los galgos. No les dan de comer, los marcan, los ahorcan o incluso los queman. Poca poesía aquí.
            No, no voy a cargar contra la etnia gitana, porque anda que no hay payos que serán igual de hijos de puta. Eso sí, igual de hijos de puta todos. Solo voy a distinguir a los que hacen cosas propias de un ángel caído, de los que no. Creo que quien respeta a un animal –te gusten o no- puede llegar a ser buena persona. Hitler amaba a los animales… así que puede llegar a serlo, pero no es una regla de tres perfecta. No obstante, si maltratas a un animal con la violencia con la que me la describieron a mí, no hay más vuelta de hoja: eres escoria. Un esqueleto cubierto de trozos de piel y relleno de la porquería más mal oliente del mundo. Un vestigio de maldad, una parcela del infierno. Un saco de mierda bautizado. Un nacer de morros contra el suelo. Poca poesía.

Artículo para El Deporte Conquense el 30 de mayo de 2018

miércoles, 16 de mayo de 2018

Machistas tontos y ciegos


            Me he cansado de que al debatir sobre el tema de “La Manada” (o similares) me llamen bestia. Me he cansado de que nos introduzcan a todos (se habla de “los hombres”, no de “los violadores”) en un saco, al que en realidad, corresponde un porcentaje infinitesimal de los hombres. Me he cansado de que, caminando por la noche, las chicas que me cruzo me miren con ojos de “no me hagas nada por favor”. Y de eso no tiene la culpa la televisión, la tiene la sociedad, que es tonta del culo por creérsela. ¿O me trago a palo seco que todas las que salieron a la calle el mismo día que se hizo pública la Sentencia de “la Manada” se la leyeron antes? De verdad, acaso alguien se cree que esos gilipollas (gilipollas lo son seguro; delincuentes no lo tengo tan claro), ¿llevarían a una chica con la que ligan (entre los cinco, o uno solo de ellos, me da igual) a realizar prácticas sexuales debajo de una farola? ¿Acaso buscar un sitio íntimo los hace peores? Yo, a día de hoy, no he mantenido relaciones sexuales a plena luz del día y en mitad de la calle. Entre otras cosas, por un tema de orden público. Pero la máquina del Fango de Umberto Eco no descansa... y nosotros caemos porque somos unos ignorantes. O acaso es que una chica no puede tener la fantasía sexual de acostarse con cinco hombres… No, desde luego que no, eso es una aberración, las mujeres son siempre castas y puras y no pueden tener fuegos internos.
            Da igual lo que diga. Los medios lo han dicho todo y poseen la verdad absoluta. Se la llevaron a un sitio oscuro, la forzaron entre cinco, ahogaron sus gritos de socorro, y la hundieron en la mayor humillación existente. Pero nadie, nadie de los que ponen “qué vergüenza” en Facebook, o los que piden la cabeza de los Jueces (¡Dios bendito!) se ha leído los Hechos Probados de la Sentencia, porque entonces, y si saben leer –no apuesto por nadie- se verían en la obligación de reconocer que 9 años de condena son más que ejemplares; son casi injustos. Porque por supuesto que no se demuestra la violación, si no que apenas se dilucida el abuso. Y da igual, porque quien lea este artículo me llamará monstruo, y me veré obligado a vivir en una sociedad machista, donde una chica “no puede querer acostarse con cinco a la vez”, porque no es decoroso –lo hace un hombre y es un puto rey-; completamente ignorante, porque repito: nadie de los que ponen a parir el mundo se ha leído la sentencia, y de leerla no la habrían entendido; y ciega, porque nos basta con lo que vemos en “Antena3”.

Artículo para El Deporte Conquense, el 16 de mayo de 2018

jueves, 19 de abril de 2018

Que se te olvide el mundo


            El río nadaba con fuerza, sin preocuparse de qué roca habría delante. Bailaba entre las plantas que ante él se encontraban, se contoneaba como una profesional en su barra. Daba gloria ver sus curvas, la fiereza de su caminar. Fue poco rato el que me mantuve absorto mirándolo, sobre todo porque me inundaba un poderoso deseo de entrar a bailar con él, un impulso por dejarlo todo y meterme a disfrutarlo; lo que habría sido una irresponsabilidad por otra parte. Pero en tiempos difíciles como estos, donde un título de máster se deprecia de la noche a la mañana como la moneda alemana en la posguerra (por no hablar del prestigio de la Universidad en sí); donde siguen lloviendo bombas, primero en Bosnia, luego en Afganistán, más tarde en Irak y ahora en Siria; donde sale a la luz que la región más corrupta de toda Europa es la del sur de España…
            Cuando los telediarios te golpean con la más sucia de las realidades, viene el río en su baile o una flor en su quietud, y hace que se te olvide el mundo.


Artículo para El Deporte Conquense, el 19 de abril de 2018

miércoles, 11 de abril de 2018

Sudar del protocolo


            El tema de esta semana era demasiado fácil. Una cabrona con pintas que se exime de toda responsabilidad echando mierda sobre una Universidad y su Rector, con el que probablemente se iría a tomar un par de cervecitas y le diría “oye, mira a ver si puedes, anda, por fi, con lo que tú y yo somos”. Así que voy a plantear otra cuestión: E.E.U.U es la policía del mundo, cuando le viene bien. Ahora que Trump está entre la espada y la pared con aquella bailarina sexy cuyo silencio intentó comprar (pero se le olvidó firmar el contrato), se acuerda de las bombas de Siria. Bombas que según Rusia (muy de fiar también ahora en época post-electoral con intentos de asesinato, asesinatos y encarcelamientos; curiosamente solo sobre los opositores a Putin) no existen ni han aparecido, ni tampoco sus víctimas.
            En cualquier caso, el protocolo internacional exige que la O.N.U mande a X observadores objetivos durante un período determinado de tiempo para comprobar la veracidad de las acusaciones; y en función de esos informes, el Consejo de Seguridad y la Asamblea General decidirán qué se pude y qué no se puede hacer. El epicentro, la historia, el meollo de este asunto es que a Trump le suda sus partes pudendas Siria y los sirios, el ISIS, los locos que entran en institutos armados hasta los dientes a matar niños, los negros a los que matan los policías de su país, los Derechos civiles de los ciudadanos americanos y extranjeros; y así, todo lo que no tenga que ver con su ego, su peinado y su cartera. Evidentemente, se la suda el protocolo, porque lo único que quiere es empezar una guerra que tape sus escándalos y desvergüenzas. Guerra que a él le va a sudar, y de la que las pelis que se hagan los pondrán de heróicos francotiradores, militares fuertes, sudorosos y valientes, y que fueron ellos quienes lo empezaron, nosotros defendíamos el bien; tapando por supuesto el ego del tirano que nos va  a llevar a esta debacle.



Artículo para El Deporte Conquense el 11 de abril de 2018

miércoles, 21 de marzo de 2018

Versos muertos en mi armario


Vivo en una duermevela
apagado siempre por tu olvido y tu murmullo,
con una almohada más habitada que nunca de pensamientos
tartamudos hambrientos de odio. Pensamientos
que no me dejan dormir,
que no se apagan ni en la noche más oscura.

A veces necesito correr, romper con todo,
romper mis piernas contra el suelo en un latido constante,
un beso continuo con un asfalto roto.
Y un corazón roto.
Y solo mis pies hechos de acero navegando en el infierno.

A veces me callo y mis recuerdos me envenenan el alma,
me queman por dentro como si no fuera nada,
ni aire
            ni agua
                        ni tierra. Arena que se escurre de mis ojos cuando lloro.
Charcos que se forman en el suelo.
Aire que me falta cuando no te veo.

Ahora, mi corazón hecho carbón dibuja versos en tus senos,
recordando cómo mis manos dibujaban sonrisas
en tu espalda.
Y beso tus senos de nuevo pero lo hago solo,
como siempre lo haré,
porque mi corazón está encadenado a tu pecho distante.

Ayer encontré unos besos tuyos por el suelo
y los guardé bien. Y vi la caricia que me diste en un rincón de la cocina.
Y un abrazo, que no sé qué pintaba, en el desván.
Y cuando fui a cambiarme para salir a la calle
rebosaron versos muertos de mi armario.
Y aunque uso mis manos para protegerme del dolor
son de humo; ceniza desvanecida en mi rostro,
y solo me sirven para hundir en miseria unos ojos secos de tristeza.



21/03/2018

Bajada a las cloacas


            Estamos acostumbrados a ver a políticos de todos los colores y partidos dando besos a niños durante las campañas electorales, o abrazando a gente de la tercera edad. Pasean por las calles, dicen que hay que bajar los impuestos y doblar el gasto social, o se visten de granjeros y se montan en un tractor para hacerse una foto. También es típico el ir a los debates con corbata, y a los mítines con un botón abierto; más campechano, más cercano. Besan a sus mujeres y maridos, se abrazan con los compañeros que hasta hace dos días intentaban quitarles el puesto, hablan de la primavera, del perdón, de lo que calienta el sol…
            A la gente la puedes engañar la primera vez, pero una cada cuatro años no cuela. Y ellos también se han dado cuenta, así que en lugar de hacerlo solo en campaña, de un tiempo a esta parte han decidido echar las vísceras a la política. Primero fueron las víctimas del terrorismo, que bastante tienen como para que un político los utilice de escudo. Pero la bajada a las cloacas que han protagonizado estos días los políticos españoles, es sencillamente demencial, repugnante, asqueroso. Utilizar la muerte de un niño para sacar adelante una ley que es abiertamente injusta (e inútil: la pena de muerte en algunos estados norteamericanos no han impedido las matanzas en colegios) por, únicamente, recoger unos pocos miles de votos, de una mayoría ignorante y visceral. Precisamente los gobernantes, lo que deberían hacer es poner materia gris cuando el ciudadano medio echa a la gente a los lobos. Y viviremos y vivimos las consecuencias de tener, votar y promocionar a políticos mediocres.



Artículo para El Deporte Conquense el 21 de marzo de 2018

miércoles, 14 de marzo de 2018

Feliz todos los días del mundo


            A lo largo de mi corta vida, he conocido mujeres de todo calado. Desde las más buenas que se puedan conocer, hasta las mayores víboras que puedan existir. Aunque las habrá mejores y peores, claro. Pero cuando pienso en un modelo de mujer, siempre me viene a la cabeza una chica del cole. No solo era la más adelantada intelectualmente de clase, si no del colegio entero; y probablemente de varios colegios de Cuenca. En aquella época no había las cosas de hoy día: olimpiada matemática, y pruebas de no sé qué, pero estoy convencido de que las hubiera ganado todas. En sus ratos libres leía, porque aunque se llevaba bien con todos en la clase, era una chica introvertida que se sumía en la lectura. Pero en educación física peleaba como el niño más rudo, competía siempre para ganar hasta que las fuerzas le fallasen. Y se enfadaba y lloraba cuando perdía. Llevo años sin verla; de hecho, alguna vez que nos hemos cruzado por la calle ella no me ha reconocido.
            No la conozco lo suficiente, pero no creo que celebrara nada el 8 de marzo. Las mujeres así no tienen un día, tienen todos los días, porque todos los días es el mejor momento para comerse el mundo. La desigualdad reside, precisamente, en que una mujer tiene que ser brillante para llegar a puestos habitados por hombres ineptos, vagos, mal preparados y en ocasiones corruptos. Así que feliz 8, 14, 23 y 31; y todos los días que os levantáis a comeros el mundo.



Publicado en El Deporte Conquense, el 14 de marzo de 2018

miércoles, 7 de marzo de 2018

Tres percheros y cinco enchufes


            El sábado pasado tuve un examen en la Universidad Complutense de Madrid, y unos ojos inquietos como los míos no podían dejar de mirar a su alrededor: una cafetería semivacía detrás de la Facultad de Derecho, mucho aparcamiento (yo llegué a las ocho menos cuarto… a las ocho y media no había ni un sitio), micro zonas verdes aunque con más de un matorral… Después de tomar un café, una riada de gente, un chorro de personas pasando a la carrera en busca de su aula por unas puertas minúsculas. Escuché a más de uno gritando “¡libertad!” tumbado en posición fetal en las escaleras de la Facultad, con ojos temblorosos. Y después de la agonía de encontrar un aula que, a todas luces parecía no existir, me senté en el asiento que una señora me indicó.
            Seis asientos por fila en el bloque izquierdo, y siete en el derecho, con trece filas cada bloque: 169 asientos. Pero había otros 9 al principio de la sala, así que en realidad son 178. Percheros en cambio había menos… Tres percheros con 11 perchas cada uno, 33 perchas; así que así a botepronto 145 alumnos deberán tener el abrigo puesto durante las clases. Solo cinco enchufes en todo el aula (dos de ellos a la altura de la mesa del profesor) y el profesor en un pedestal de madera antigüa, todo muy moderno, claro. Y por fin, el examen. Aunque no pude hacerle mucho caso, porque no dejaba de mirar por la ventana.



Publicado en El Deporte Conquense el 7 de marzo de 2018

miércoles, 28 de febrero de 2018

Tu derecho a decirlo

        Quisiera poder quemar una bandera sin temor alguno. Romperla a cachos, espachurrarla. Quisiera insultar abiertamente a los que nos gobiernan, y denunciar todo aquello que hagan que sea ilegal, inmoral o éticamente reprobable. Quisiera que todos aquellos herejes (del griego Hairetikós, “el que es libre de elegir”) que estén en desacuerdo con el Estado de Derecho, con el capitalismo, con la Iglesia, con la religión, o incluso con la libertad, lo pudieran decir en voz alta, vocearlo sin preocuparse de qué dirán.

            Quisiera que todos aquellos que estén en contra del maltrato animal y los que estén a favor de los toros pudieran decirlo sin tirarse piedras. Que quienes estén en contra de la homofobia y de la homosexualidad, de la Monarquía y de la República, de uno u otro himno, de todas las banderas o de ninguna de ellas… pudieran decirlo abiertamente, destrozar su garganta sin que alguien se ofenda entre medias. Porque en la era de lo políticamente correcto falta gente de verdad que diga lo que piense y que esté dispuesto a pagar el precio de sus palabras escuchando las de otros. Porque un renovado Voltaire de este siglo (o Beatrice Hall, su biógrafa, aunque no seré tiquismiquis en la autoría) vuelva y diga mientras escuchamos atentos “no estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. Claro que, estaríamos con los cascos de música puestos, o en alguna red social. Y no entenderíamos nada, como siempre.


Artículo para El Deporte Conquense el 28 de febrero de 2018

miércoles, 21 de febrero de 2018

Interpretación


            Un día mi padre me dijo que tenía que probar lo de ser actor. Imagino que no es por mi alma genéticamente preparada para la interpretación (ningún antecesor mío se ha dedicado a eso, que yo sepa), ni por mi labia o desparpajo. Lo dirá imagino, por ser un caras, un poco pintas, y por poder poner casi a la perfección la voz de quien dobla a Robert de Niro cuando dice Abogado… De hecho, algún amigo mío me lo ha repetido con el tiempo, que dedicarme a la interpretación sería una buena salida para mí, y el caso es que no me importaría probarlo. Vergüenza no tengo y oye, no sería la primera vez que hiciera el ridículo. Además, como todo buen actor, tendría mi padrino. Unos escogen a Ricardo Darín, otros a Morgan Freeman… Yo escogería a Anna Gabriel.
            Lo de Anna Gabriel ha sido la bomba, ha sido un papelón. Todos sabemos que está interpretando un papel, lo que no sabemos es cuál. No sabemos si en España interpretaba el papel de roja revolucionaria por la libertad catalana, o ahora está interpretando el de niña buena y tranquila que no quiere que papá la castigue por haber roto un plato en la comida. Brillante. Creo que es la mejor interpretación que ha habido en los últimos años y por eso la he escogido a ella de madrina. Y no me tachen de loco, debo pensar que es actriz. Porque si fuera profesora de Derecho como asegura, no puedo creer que sea tan ignorante e insensata. Si fuera política, no podría ser tan bipolar, renunciando a sus valores a la primera de cambio (que no está en Cuba; está en Suiza). Así que me veo obligado a creer que es actriz, porque de lo contrario, me vería obligado a pensar que es una hija de puta taimada y fría que se ha reído de media España. En fin, espero que la veamos pronto en los Goya.


Artículo para El Deporte Conquense el 21 de febrero de 2018

viernes, 16 de febrero de 2018

El David de Miguel Ángel

            El otro día me comentó un amigo que, en una revista feminista, se decía algo así como que “masturbarse pensando en una chica es una violación telepática”. Luego añadió que eso pasaba por tener como referente feminista a una tal Ilenia (concursante de Gran Hermano, o algo así). Y a pesar de que discrepo en muchas cosas con él, pensé que llevaba razón; porque si el referente feminista fuera Simone de Beauvoir, las cosas serían diferentes. Desde luego, la violación telepática está más cerca de la idea de prohibir el uso de preservativo, propio de la Iglesia (como asesinato con premeditación y alevosía) que del Il est interdit D´interdire del mayo francés estudiantil, progresista, liberal y feminista. Y es que cada vez se presta más la prohibición, en todos los ámbitos. La multinacional de la información falsa y las frases de motivación Facebook, prohibió unos cuadros del siglo XVI o XVII, no recuerdo la noticia con exactitud, porque se veía el aparato reproductor. Aparato reproductor, por otro lado, consentido hace un porrón de años por las autoridades, pero que la evolución darwinista ha dilapidado en nuestros asexuales y veganos cuerpos y por eso nos escandalizan tanto.

            No sé exactamente a dónde vamos a llegar, pero se nos está yendo de las manos. La Iglesia más retrógrada se está frotando las manos, porque sin hacer nada están consiguiendo todos sus propósitos. El David de Miguel Ángel, símbolo de la República de Florencia frente a la hegemonía Médici, obra maestra del Renacentismo, es una vergüenza porque se le ve el pito. Como críos.



Artículo para El Deporte Conquense, el 16 de febrero de 2018

miércoles, 31 de enero de 2018

Tiene nombre de Sabina

            A veces cuando estamos solos, es cuando vamos mejor acompañados. En mi caso, cuando me atrapa de cuando en cuando la soledad, tengo algunas de las más gratas compañías. En el coche atiendo a Carlos Alsina y Julia Otero o me río los sábados con Buenafuente y Berto. En las cafeterías me acompañan, siempre, Javier Marías, J.J. Millás o Manuel Vicent, y si me siento fuerte, me atrevo a saludar a Jordi Soler, Jabois o Rosa Montero. Siendo sinceros, en ocasiones les he sido infiel con algunos jovencitos cómo Neruda, Borges o Montero. Por no hablar de que en la cama, quien mejor me quita el sueño, son solazos de la talla de Dicker o de Verdon, o Marías de nuevo, o Cortázar o Reverte. O Suits, que me tiene enganchado, Friends, que es la serie de entre las series, o La que se avecina, que me evade de esta vida perra.

            Pero sucede que a veces, la soledad se torna caprichosa, y te pide que alimentes sus deseos. Y ahora mi soledad me recuerda las lágrimas de plástico azul, rodando por la escalera, y que si quiero vivir cien años, no debo probar los licores del placer. Me dice, a solas, que los pactos entre caballeros, se cumplen. Y que si alguien te roba el mes de abril, será mejor que veas al doctor y le pagues las facturas, no te vayan a generar falso contento. Sin ir más lejos, el otro día, el Maestro disfrazado de exploradora soledad me susurró al oído, camino a casa, –como verán, tiene nombre de Sabina- que hay mañanas que comprendes que a veces gana el que pierde a una mujer.


Artículo publicado en El Deporte Conquense el 31 de enero de 2018

miércoles, 17 de enero de 2018

Facebook

            Hasta hace escasos tres días, tenía cerca o más de 500 amigos en Facebook. Ya saben, gente que no saludan por la calle, que llevan años sin saber de ellos. Gente que si se ven en el supermercado, hacen como que no se conoce –mutuamente claro- y tratan de evitarse. Gente que se ha borrado la aplicación y sigue ahí, sumando un amigo más. Gente que, si es tu santo no lo sabe, si has ganado un premio a escritor del año tampoco, y no se enteran de si te has hecho de oro o si te ha reventado un autobús por la calle. Gente, al fin y al cabo. Aunque, para más ahínco todavía, he caído en la cuenta de que hay gente a la que quiero mucho, de la que me gustaría saber y con la que me rodearía a diario; o gente a la que sí saludo por la calle, a secas, y que no se encuentran en mis amistades de Facebook. Qué injusto.

            Hoy, tengo menos de 300, y sé que seguirán bajando. Sé que hay gente que permanece entre mis amistades por costumbre, pero no por haber un cariño mutuo, desde luego. Y no hablo de mejores amigos, claro, eso se cuenta con una mano. Pero qué necesidad. Así que caerán de mis redes, antes o después, como yo caí de sus vidas hace tanto tiempo.

Artículo para El Deporte Conquense, el 17 de enero de 2018

miércoles, 10 de enero de 2018

Nuevas causas

            A veces me sorprendo de la evolución de la sociedad, y no solo por la forma y por la rapidez de sus cambios, sino también por el contenido. Recuerdo leer que, a principios del siglo XX, las sufragistas británicas luchaban por el voto femenino en las elecciones. Más adelante, cuando la mujer se incorporó al mundo laboral, lo que el feminismo exigía era la equiparación salarial entre hombres y mujeres (cosa que a día de hoy no se ha conseguido, aunque hay países que avanzan más que otros en el tema; estricta actualidad). Pero además, una de las mayores exigencias femeninas siempre ha sido vestir como les viniera en gana. Con más ropa, con menos ropa… ¿Recuerdan el primer desnudo en España? ¿Y el “una de romanos”? No es historia… apenas llega a pasado.

            Y el otro día ponían a la señorita Pedroche a escurrir de un burro por llevar menos ropa de la “socialmente aceptada”, porque no ayudaba al movimiento feminista. No voy a valorar su vestimenta respecto de mis gustos personales –porque ni entiendo de moda, ni me importa un mojón-, pero que la gente sí lo haga, y la critique porque “eso no es feminismo”, “que hay que tener poca vergüenza”, o lo que le quieran decir, es un retraso social de dimensiones épicas. Indicador, digo, de que nuestra sociedad está más puesta en criticar a una persona por su vestido que por los novísimos juicios de los ERE y Gürtel, el “M.Rajoy”, las hipotecas trampa con intereses de tipo fijo (me enteré el otro día y me alucinó), Puigdemont y su escapada, quien sin ideología, patria ni amor propio quiere cualquier cosa menos entrar en la cárcel; o cualquier otra noticia que pueda afectar al bienestar social. Pero hay que poner a escurrir a la Pedroche, porque no ayuda a las causas feministas de esta nueva era, donde, de nuevo, se vuelve a imponer una moral en la vestimenta femenina, por las propias féminas.


Para El Deporte Conquense el 10 de enero de 2018