Hay
días jodidos, de esos que se nubla todo con pequeñas cosas que te amargan poco
a poco. Días en que se tuerce hasta lo más lineal de nuestras vidas, como que
no haya café esa mañana. ¿Saben a qué días me refiero, no? Estás en tu casa,
por fin te acuerdas de escuchar la última canción de Sabina, Tiempo después para la peli que su
nombre lleva, y cuando te dispones a escucharla relajado en la cama, se va el
WiFi. Matas, claro, matas gente. O dejas una botella de agua en la nevera, se
te olvida y revienta. No encuentras la otra zapatilla de estar por casa, no te
queda gel mientras te estas duchando, o te haces un cola cao, pero no te quedan
magdalenas. Cuando me pasan esas cosas; una, varias o todas juntas en el mismo
rato, aprieto fuerte los dientes y maldigo en checo. Eso, o me visto y me voy de
paseo con mi perro.
Solo
una de esas cosas me cura todos los males, y hay que tener en cuenta que no sé
checo. Pero un muchacho, pobre y joven vagabundo, en Barcelona, no va a tener
esa suerte. Le han arrebatado a su socio, a su desestresante, a su compañero.
Un adiós inacabado por un hijo de puta con pistola. Todas las maldiciones te
caigan desde el Dios que fuere.
#JusticiaParaSota
Artículo para El Deporte Conquense, el 26 de diciembre de 2018
No hay comentarios:
Publicar un comentario