A veces me enrabieto cuando leo
según qué cosas. No sé, que Trump cierra filas y deja morir niños en la
frontera, por ejemplo. O que el presidente de la CEOE dice que hay que trabajar
más y cobrar menos; o incluso, que la subida del salario mínimo a 900 cochinos
euros es un disparate inabarcable hoy día. Me enciende. Pero lo que se lleva la
palma sin duda, más todavía de un tiempo a esta parte, son esos hombres que se
indignan cuando generalizas al hombre como agresor y a la mujer como víctima.
Como si las mujeres nos llamaran violadores o asesinos a todos los hombres,
genéticamente, y no a los asesinos-hombres, genéricamente.
Alguien debería explicarles (y no
seré yo, porque de buena tinta sé que es inútil: uno entiende lo que está
dispuesto a escuchar) que es cierto que no todos los hombres son unos asesinos
y unos violadores. Faltaría más. Pero igual de cierto es que del total de
asesinatos cometidos en España, casi el 30% (dato ofrecido por La Sexta
Noticias hace dos días) es de hombres sobre mujeres, y ni si quiera hay
estadísticas a la inversa. No todos los hombres son iguales, pero sí todas las
mujeres son las víctimas. Quiero decir, en fin, que alguien debería explicarles
que no es una lucha de géneros sino social, y que acabar con ello en la medida
de nuestras posibilidades es prácticamente, una obligación ética.
Artículo para El Deporte Conquense el 19 de diciembre de 2018
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