martes, 25 de octubre de 2016

Novelistas

            John Boyne es un novelista irlandés que se encuentra cómodo ambientando sus novelas en las Guerras Mundiales o en los períodos de entreguerras, así que escribe sobre ello. Su primer gran éxito fue “El niño con el pijama de rayas”, luego vino “Quédense en la trinchera y luego corran”, y recién publicado (2015, Salamandra) “El niño en la cima de la montaña”. ¿Tiene más libros?  Por supuesto, de todo género y ambiente, pero estos son los más vendidos, los que le otorgan mayor beneficio y reconocimiento. Es su fuerte.
            Arturo Pérez-Reverte, novelista patrio, tiene otras preferencias. A él le gustan más los libros ambientados en un pasado más lejano, entre los siglos XVII y XIX, o incluso más excepcionalmente, principios del XX. Esto no le impide escribir otras cosas, como artículos de opinión o libros ambientados en épocas distintas (además de tuits donde en ocasiones naufraga más de lo que se salva a sí mismo, por mucho que, como dice él, se desahogue). Ahora bien, su obra fundamental, “Alatriste”, está ambientada en el siglo XVII, y otras grandes obras del autor como “Falcó”, están ambientadas en los primeros años del siglo XX.

            El PSOE, en sus primeros años de vida democrática en la España post-franquista, se sentía cómodo en la izquierda. Derechos individuales y colectivos, mayores coberturas sanitarias y educativas, mejores servicios sociales, ayudas a la dependencia... Ahora en cambio, está explorando otras cosas. Lo que no sé, es si se han dado cuenta Susana, Page y compañía, de que ellos no son novelistas que puedan ir y venir en sus tramas novelísticas, si no que basta con que se alejen una vez de su tema fundamental literario para que jamás vuelvan a vender un libro.

Publicado en El Deporte Conquense el 26/10/2016

jueves, 20 de octubre de 2016

El cartero

Desde hace meses
con inusitada frecuencia
no me deja el cartero cartas tuyas.

Quizás el pobre hombre
las haya abandonado
en un rincón de su piso,
en algún hueco de su cajón amargo en el trabajo.
Quizá, cuando iba a traerla,
se le perdió el acuse de recibo;
y claro,
es bien sabido,
que mi recepción, para ti,
es muy importante.

Quizá se le haya olvidado en el archivo
donde se olvidan las cartas
que nunca se escriben,
o quizá seas tú, Dios no lo quiera,

que te has olvidado de mí.


20/10/2016

martes, 18 de octubre de 2016

Paredes blancas

            Una semana después sigo eufórico. No voy voceando por la calle, es una euforia interna, casi metafórica, pero euforia al fin y al cabo. Hemos ganado dos batallas en un único combate. La primera, contra el estereotipo del arte, La Academia que decía Cortázar. No toda la literatura es pomposa, ni rimbombante, ni habla sobre los pasos que dio Ulises de vuelta a casa. La literatura, el arte, es todo; la vida misma. Una mariposa en un momento determinado o un café en cualquier bar de carretera. Todo puede ser poesía.
            La segunda batalla ganada, y no por ello menos importante, la música. Y no digo cualquier música de una noche de discotecas, de los equipos de mezcla y de los ecualizadores de voz. No. La música de verdad. La que compone un artista, entre cuatro paredes blancas. Un único hombre ante una guitarra y mucho papel. La música. El arte. Desde hace una semana y hasta el año que viene, podemos decir que la literatura es la máxima expresión del ser humano, con sus filias, sus miedos, sus amores, sus fobias, sus historias de amor inacabadas, su paseo en la mañana. Desde hace una semana y hasta el año que viene, veremos literatura por todos los rincones, en la calle, en un artículo periodístico, en un ring de boxeo, en una esquina esperando el autobús o en una canción.
            Felicidades, pero sobre todo gracias. Gracias por darnos un Nobel a la gente de a pie, Bob.


Para El Deporte Conquense, publicado el 18/10/16 a las 10.45

jueves, 13 de octubre de 2016

Cualquier PSOE

            Tras repasar infinitamente los hechos desde un punto de vista externo, ajeno y objetivo, considero que lo que en el partido de la calle Ferraz ha ocurrido es indignante para votantes y ajenos. Nunca había existido tanta indisciplina en un partido. Aunque, claro. Indisciplina. Intereses. No se sabe. Qué es mayor, ¿el interés de un sector del partido por moderar la postura para con Rajoy –por el bien de España-? ¿O el interés de un sector del partido por ocupar la mesa de Sánchez?
            Cualquier escritor medianamente aceptable podría escribir una gran novela negra sobre el tema; y cualquier escritor de tres al cuarto podría escribir su “número cero” echando fango y fango sobre el principal partido de izquierdas de este país. Así que seré un escritorcillo, a secas, como versa mi tuiter, y expondré los hechos.
            Lo que es seguro, y no cabe sombra de duda porque son, como digo, hechos ciertos, es que no todo es lo que parece en política. Que el once de julio, en ejecutiva federal, se adoptó una postura determinada (negar el gobierno de Rajoy). Y que en torno al veinte de septiembre del mismo año (escaso mes después), los mismos que tomaron una decisión, pretendieron acabar con el cabeza de partido que estaba defendiendo dicha postura. ¿Por qué no solicitan la realización de una segunda ejecutiva donde poder cambiar de postura por los cauces habituales? A partir de aquí, todo lo que diga será opinión, y eso siempre le corresponde al lector.

13/10/2016

lunes, 10 de octubre de 2016

Ahogado

            Sus piernas escalaban por la espalda de Darío con tensión y firmeza, apretaban su cadera con tanta fuerza que creía que lo iba a partir por dos. Intercambiaron  aliento y perfume, y de tanto como lo hicieron, era imposible reconocer el olor natural de cada uno, mezclado entre sudor y placer. Darío se sentía mecido entre sus labios y cada beso le otorgaba un minuto más de vida, su lengua recorría su pecho y solo se arrepentía de no tener más manos para tocarla. Se sentía manco y tuerto (con sus diez dedos en perfecto estado y sus dos ojos en constante visión) ante tal escultura para el amor.

            Finalmente la vio durmiendo, y él no pudo hacer más que mirarla durante horas. Esa noche Darío no durmió. Y tampoco lo hizo las siguientes trescientas noches, cuando dos días después la vio de la mano de su marido, y él trataba de ahogarse en el olvido.

10/10/2016