El otro día me comentó un amigo que, en una revista
feminista, se decía algo así como que “masturbarse pensando en una chica es una
violación telepática”. Luego añadió que eso pasaba por tener como referente
feminista a una tal Ilenia (concursante de Gran Hermano, o algo así). Y a pesar
de que discrepo en muchas cosas con él, pensé que llevaba razón; porque si el
referente feminista fuera Simone de Beauvoir, las cosas serían diferentes.
Desde luego, la violación telepática
está más cerca de la idea de prohibir el uso de preservativo, propio de la
Iglesia (como asesinato con premeditación y alevosía) que del Il est interdit D´interdire del mayo
francés estudiantil, progresista, liberal y feminista. Y es que cada vez se
presta más la prohibición, en todos los ámbitos. La multinacional de la
información falsa y las frases de motivación Facebook, prohibió unos cuadros del siglo XVI o XVII, no recuerdo
la noticia con exactitud, porque se veía el aparato reproductor. Aparato
reproductor, por otro lado, consentido hace un porrón de años por las
autoridades, pero que la evolución darwinista ha dilapidado en nuestros
asexuales y veganos cuerpos y por eso nos escandalizan tanto.
No sé exactamente a dónde vamos a llegar, pero se nos está yendo de las manos. La Iglesia más retrógrada se está frotando las manos, porque sin hacer nada están consiguiendo todos sus propósitos. El David de Miguel Ángel, símbolo de la República de Florencia frente a la hegemonía Médici, obra maestra del Renacentismo, es una vergüenza porque se le ve el pito. Como críos.
Artículo para El Deporte Conquense, el 16 de febrero de 2018
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