He cambiado. Os prometo que he cambiado. Pongo a mis reyes de
testigos que ya no cierro los bares, que estudio a diario y que trabajo con
tenacidad. Que ya no amo a horas dispares a mujeres distintas, que ya no soy un
cualquiera cualquier noche de verano. Y lo prometo de nuevo por quien haga
falta, y por ello este blog empieza como el primer día: vacío. Lo completaré,
poquito a poco, cuando necesite contar algo. No prometeré una entrada al día,
porque el nuevo Yo no promete cosas que no cumplirá; pero os prometo palabras,
líneas, párrafos, textos, y todo el sentimiento e ilusión que, hasta ahora y en
adelante, le he puesto a la escritura. Hoy empieza un nuevo día, y es la una de
la madrugada. Hoy no voy a hacer café.
No hay comentarios:
Publicar un comentario