Desde principio de los tiempos, el
ser humano ha demostrado un poder absoluto sobre el dominio de las armas. Desde
los rudimentarios arcos, espadas o catapultas, hasta las más novedosas y
detalladas pistolas, escopetas recortadas, ametralladoras, granadas o armas
químicas. En fin, ha demostrado que sabe cómo usar las armas contra sí mismos:
todo un éxito. Somos la única especie en el planeta en dedicar gran parte de su
tiempo en matarse, sin que exista de por medio un motivo alimenticio.
Y si como especie hemos sido un
éxito, es demostrable ante los ojos del Dios que fuere (por el que en infinitas
ocasiones nos hemos apedreado), que como ser humano, entendido como animal
único sobre la Tierra con capacidad de raciocinio, más todavía.
Si yo el día de mañana me dedico a
arreglar coches, y cuando llega un cliente no sé arreglarle el automóvil, mi
jefe me despide. Si trabajo en una frutería, y no me preocupo nunca por conocer
el género, me despiden también. No sé tampoco qué ejemplos más ponerles… Ah. Si
yo soy político, y no consigo llegar a acuerdos con el de mi derecha ni con el
de mi izquierda, pues vuelvo a presentar el currículum a los ciudadanos para
que me elijan más, y no tener que cumplir con mi labor; que precisamente es
llegar a acuerdos. Solo una salvedad: estos no me pueden echar de ninguna
manera, porque casi un 40% de abstención para ellos es un éxito. No dirás que
se lo van a tomar como un “tenemos que cambiar, que hacer las cosas distintas
porque algo no funciona bien”. No. Lo importante es que yo he sacado no sé
cuántos escaños; por muchos o muy pocos votos que estos signifiquen.
En fin, que hay trabajos que son un
chollo, porque independientemente de que lo hagas o dejes de hacer vas a
cobrar, difícilmente te van a despedir, y la presunción de inocencia tiene mucho
más valor que la del pobre dependiente de una tienda con medio porro en el
bolsillo.
24/09/2016
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