sábado, 24 de septiembre de 2016

Fracaso absoluto

Desde principio de los tiempos, el ser humano ha demostrado un poder absoluto sobre el dominio de las armas. Desde los rudimentarios arcos, espadas o catapultas, hasta las más novedosas y detalladas pistolas, escopetas recortadas, ametralladoras, granadas o armas químicas. En fin, ha demostrado que sabe cómo usar las armas contra sí mismos: todo un éxito. Somos la única especie en el planeta en dedicar gran parte de su tiempo en matarse, sin que exista de por medio un motivo alimenticio.
            Y si como especie hemos sido un éxito, es demostrable ante los ojos del Dios que fuere (por el que en infinitas ocasiones nos hemos apedreado), que como ser humano, entendido como animal único sobre la Tierra con capacidad de raciocinio, más todavía.
            Si yo el día de mañana me dedico a arreglar coches, y cuando llega un cliente no sé arreglarle el automóvil, mi jefe me despide. Si trabajo en una frutería, y no me preocupo nunca por conocer el género, me despiden también. No sé tampoco qué ejemplos más ponerles… Ah. Si yo soy político, y no consigo llegar a acuerdos con el de mi derecha ni con el de mi izquierda, pues vuelvo a presentar el currículum a los ciudadanos para que me elijan más, y no tener que cumplir con mi labor; que precisamente es llegar a acuerdos. Solo una salvedad: estos no me pueden echar de ninguna manera, porque casi un 40% de abstención para ellos es un éxito. No dirás que se lo van a tomar como un “tenemos que cambiar, que hacer las cosas distintas porque algo no funciona bien”. No. Lo importante es que yo he sacado no sé cuántos escaños; por muchos o muy pocos votos que estos signifiquen.

            En fin, que hay trabajos que son un chollo, porque independientemente de que lo hagas o dejes de hacer vas a cobrar, difícilmente te van a despedir, y la presunción de inocencia tiene mucho más valor que la del pobre dependiente de una tienda con medio porro en el bolsillo.

24/09/2016

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