Desde que empezó toda esta locura en
el nordeste español, siempre he dicho que Josep Borrell es el tío más lúcido en
el asunto catalán de todos cuantos he escuchado. Sin duda. De hecho, lo que
advirtió que sería la declaración del 10 de octubre (y como siempre acertó),
fue: “lo suficiente para acabar con la tragedia, y lo necesario para continuar
con la comedia”. Más razón que un santo, porque no se atreven a arriesgarse a
acabar veinte años en la cárcel por sedición como Companys (la República lo
encerró por sedición hace 83 años, pero, quien se lo cargó hace 77 años, fue el
enano bigotudo), pero quieren seguir por estos derroteros que les dan tanto
rédito político, prestigio social, un lema romántico por la independencia, etc.
Ahora dice que, después del brindis
al sol de Puigdemont, no hay que quebrarse la cabeza y no hay que aplicar el
artículo 155, porque ayer los independentistas estaban rotos. Pero si lo
aplicamos mañana, reunificarán y ampliarán ese sentimiento de agravio absurdo
que han conseguido hacer florecer en la sociedad. Así que voy a ser dócil y voy
a aconsejar sus palabras: no al artículo 155, de momento. Ellos tienen el mismo
lema de siempre, pero con menos ilusión: la independencia. Nosotros tenemos uno
más fuerte, nuevo y cada vez más boyante: no más fronteras.
Artículo para El Deporte Conquense, el 11 de octubre de 2017
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