miércoles, 4 de octubre de 2017

Torpeza


            No nos dimos cuenta de las provocaciones, y caímos como tontos. El niño que le dice a un amigo “no hay huevos”, y saltamos por la ventana. Por torpes. El presidente catalán nos echó un pulsó, que iba a hacer un referéndum, que iba a hacer un referéndum, y en a ver quien mandaba más, Rajoy decía que no y que no. Y a palos. Pero cada vez estoy más convencido de que eso es precisamente lo que quería. El mismo 1 de octubre a las diez de la noche, no estaba dolido, ni molesto, ni ofendido. Estaba feliz. Y feliz, afirmaba, “nos hemos ganado el derecho a decidir sobre nuestro futuro”. Rajoy, has picado.

            ¿Qué tan difícil era ignorar sus amenazas como si, sencillamente, no existieran? Pero teníamos que demostrar “quién manda aquí”. Yo no era muy consciente de qué había que hacer, lo reconozco, pero por eso precisamente no soy el Presidente del Gobierno español. Creo que, este al que cito, debería haber jugado más al Risk de joven y haber tenido una estrategia un poco más inteligente. Ya no hay marcha atrás. La sociedad catalana está rota, y rota se mantendrá si no estalla antes. En mi opinión, ahora solo hay un camino: el referéndum pactado; y hacer toda la campaña posible por el “no”. Tal vez me equivoque, no soy político, pero no encuentro más soluciones después de lo torpes que hemos sido. En fin… la torpeza humana desde luego, no solo llega a límites insospechados, si no que te la encuentras donde menos te la esperas.


Artículo para El Deporte Conquese, el 4 de octubre de 2017

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