Por fin vacaciones. Qué bien, la Semana
Santa. Fiesta y jolgorio en las calles de Cuenca. Y como siempre, sin
bibliotecas abiertas. Que Cuenca sea ciudad cultural, donde los jóvenes se
dediquen mayoritariamente a estudiar en lugar de a ser explotados desde
jovencitos, tiene unos costes. El primero, formar una Universidad de calidad
(que esto da más para un libro que para un artículo), y el segundo, tener
servicios adecuados para esos estudiantes. No, Señor Alcalde, no baños donde
mear, que ya le veo venir. Le hablo de lugares públicos donde poder estudiar.
Una biblioteca abierta los 365 días del año, las 24 horas al día. Y si esto,
señor Alcalde, le parece una burrada, es que ha viajado usted poco, porque
somos de las muy poquitas ciudades universitarias en España que no disponen de
estos servicios.
Así que aquí estamos, en Holy Week. Los estudiantes conquenses
exiliados en busca de carreras como Medicina, CAFD, Biología, o alguna que no
se encuentre en el repertorio de la UCLM en Cuenca, vuelven a su hogar y, en
horario laboral, se dedican a irrumpir en las bibliotecas públicas a las ocho
de la mañana para coger un sitio y que no se lo quiten, porque hay que
aprovechar que el jueves cierra todo. Salvo los bares.
Para El Deporte Conquense 12/04/2017
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